Al despertar el sol entró por mi cortina naranja, mi cama era perfecta, mis sábanas también lo eran, pero aun así no dormí y tal vez no logré descansar bien en mucho tiempo. Me dije a mi misma que era cuestión de tiempo, que era costumbre, pero sabía que ella se había impregnado demasiado profundo en mi. Camine hacia el baño media dormida, desganada y sola. Me vi al espejo y el recuerdo de ella vino a mi al ver su cepillo de dientes junto al mío. Lo tomé, le puse pasta y comencé a cepillarme con él, esto era bastante antigénico a decir verdad, pero ser racional no estaba en mi vocabulario justo ahora. Supongo que lo que duele no es la ausencia de una persona, sino los recuerdos bonitos que un día tuviste con ella. Estando aquí en mi lujoso baño solo podía recordar la vez que ella estuv
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