NARRA VALENTINA. Me desperté bastante tarde debido a que no había dormido en toda la noche, todo estaba bien o al menos lo fue hasta que oí aquel sonido. El ruido de un llanto me sobresaltó, gire mi cabeza hacia la puerta del baño donde estaba una pequeña niña sentada en el suelo gritando. Tenía su cabeza escondida sobre sus piernas y no dejaba de llorar ni por un segundo. Me puse rápidamente de pie y caminé hacia ella. –Tranquila, pequeña, ya no llores – dije arrodillándome sobre el suelo. –Todo está bien –terminé de decir mientras apoyaba una de mis manos en su hombro. Ella levantó su rostro para verme a los ojos, aquello congeló mi sangre. –Si todo está bien, dime ¿Por qué aún lloras? –preguntó poniendo su pequeña mano en mi rostro, miré y pude ver mis mejillas húmedas, mis ojos ar

