Ella meditó un momento al escuchar la sencilla pregunta de Daniel, pero que iba a traer tanta responsabilidad a su vida, ya no era su hija, sino un hijo más, y quizás uno de ambos, así lo veía ella. Hasta ese día nunca nadie le había propuesto matrimonio de una manera tan romántica y tierna, con Alberto había surgido porque a Selena se le había ocurrido como estrategia, y para ella fue natural que por la atracción física que era era evidente entre el marido de su madre y ella ingenuamente se dejó envolver en aquel matrimonio, no hubo una propuesta, solo surgió y ya, pero ahora era diferente, se sintió conmovida al responder. — Sí, acepto ser tu esposa Daniel. Él no podía sentir más emoción en éste momento, el brillo que noto en los ojos de Maitane fue suficiente para tener una mínima

