Prometo destruirte. Capítulo 47 Mi casa/Mi cárcel. Tras cortar la llamada, sintió tanta rabia que no pudo hacer más que tirarle a la cama y ahogar sus gritos contra la almohada. Cuando se calmó, tras una hora más o menos, necesitaba pensar cómo salir de ahí. No tenía a nadie a quien llamar. Si bien podía contarle a su hermana o su madre, no iba a hacerlo porque no quería preocuparlos y a Adrián no se lo podía decir porque ya no tenían nada que ver. Él tenía a su mujer y ella ya estaba casada. Tenía que buscar la forma de salir, sin que la vieran. De momento a otro dos golpes en la puerta la sobresaltó y como no quería ver a nadie, gritó para que se fueran de su puerta. —¡DEJEN DE MOLESTARME! —¡Lo siento, señora, pero tiene que comer!—grita la cocinera que a diferencia de Mar

