Prometo destruirte. Capítulo 48 Un regalo no tan especial. Se levantó pasadas las 10 de la mañana y la sorprendió una caja blanca con un gran moño amarillo. Puso los ojos en blanco, realmente estaba enojada todavía y no tenía ánimos siquiera de fijarse que le obsequió. Salió de la cama, no se molestó en ver el contenido, preparó el baño y se metió dentro. Veinte minutos después, retorno a la habitación y se asustó al ver a Alex al lado de la caja. La primera respuesta de ella fue reclamarle que hacía en el cuarto y cubrirse el cuerpo. Él frunció el ceño y no respondió su pregunta de muy mal modo, sino que abrió la caja. Ya ella se enojó aún peor. —¿Qué haces tocando algo que se supone me regalaste? —inquiere con desprecio y prosigue diciendo—: Algo que no te he pedido, por ciert

