Prometo destruirte. Capítulo 22 Las malas lenguas. Mientras que Sofía, despreocupada realizaba su trabajo en el 3 piso, y escuchaba música, no vio venir a Camila, quien tenía su oficina de trabajo allí y al no escucharla se chocaron. —¡Uy! Mil disculpas —dijo a sabiendas que es ella, la arquitecta, quien debió haber previsto el incidente porque es quien iba mirando de frente. —No te preocupes, la distraída fue yo. —Iba a seguir de largo pero tras dar unos pasos se detuvo, retrocedió para decirle—: Señorita —llamó dando tres toques en su hombro. —Dígame. —Vuelve a quitarse los auriculares para prestarle toda su atención. —¿Podemos hablar? Camila no tenía malas intenciones. De echo solo iba a advertirle porque sus compañeras eran arpías y al ver qué el jefe no les dirigía ni l

