Nos quedamos en silencio y recuperándonos por largos minutos, yo encima de él que estaba semi sentando en la cama mientras me acariciaba la espalda y me tranquilizaba, escuchar su corazón calmado me reconfortaba. Quería llorar de lo estúpida que fui, no me simpatizaba el hecho de que haya vuelto pero me habían bastado sus explicaciones, no seríamos infieles si él no estuviese con ella y no sería tan divertido después de todo. Ese pensamiento hizo que una pequeña sonrisa apareciera en mi rostro. Estaba muy cansada pero todavía consciente de que a pesar de todo no quería lastimarlo a Leo, no obstante jamás dejaría a Joaquín irse de nuevo, lo necesitaba en mi vida, esa adrenalina que me producía hacer el amor en mi cama con otro hombre que no fuera el dueño, me gustaba tanto que realmente e

