Fue una noche única, desde lo más profundo de mi ser estuve encantada, no era exagerado decir que llegué al cielo, realmente él me hizo tocar las estrellas y todo fue tan mágico que era irreal que estuviéramos compartiendo la cama, que yo volviera a tener un compañero s****l que me recordara lo bueno que era estar con uno. Tenía razón, tendría que haberme tomado un analgésico, su potencia era envidiable y a pesar de mi cansancio a las cuatro de la mañana, otra vez me hizo perder entre un orgasmo y el cansancio que me venció. No conté cuántos orgasmos me hizo tener, pero la pasamos tan bien y hacía tanto tiempo no la pasaba así en la cama que estaba desbordada de alegría. Todo lo que podría haberme imaginado, Joaquín me lo hizo, se lo hice y lo hicimos, fue todo perfecto, mientras descans

