La mesa redonda era más cómoda y daba un aire de serenidad y sobre todo de familiaridad, Al frente mio esta ella Antonella, sus ojos color Zafiro me ven de forma insistente, puedo decir con seguridad que fue una de las pocas mujeres que me hipnotizó, mueve su cabello mientras muerde su labio, a mi lado está mi fiel Marcus, él en este momento está mostrándonos algunos datos de lo que Santino hizo en estos meses, ver sin duda estas cifras, ver la cantidad de dinero y sobre todo los logros de santino hacen que me de un fresquito, extrañaba eso, no lo niego. Creo que el destino nos tiene preparado algo en la vida y, por más que nos escapemos de el, volvemos a donde estábamos, de eso no hay duda.
Todos hablan, no he podido concentrarme tanto, lo único que me tranquiliza es que mi hija está con mi mamá, al menos así paga una deuda que tiene conmigo, su ausencia y su falta de comprensión y apoyo. Todos se levantan de sus puestos, vamos a volver a traficar con las partes de vehículos y en ellos enviaremos droga camuflada, claro todo esto mientras nuevamente nos acoplamos a las exigencias del mercado.
—Nunca pensé que te volvería a ver. —Ella se ubica frente a mí, cruza sus piernas haciendo que su falda se levante por completo.
—Dicen por ahí que al rey no es fácil quitarle su trono. Lo que nunca me imaginé fue verte acá, ¿De dónde sacaste el dinero para ser socia de Santino? —ella sonríe mientras mueve un mechón de su cabello rubio—. Es algo no tan lógico, recuerda que nos conocimos muy bien.
—Alessandro, suena bien pronunciar ese nombre desde estos labios carnosos ¿No lo crees?, no estoy acostumbrada a perder, dicen que por amor eres capaz de todo en esta vida, aunque no solo en esta, también en las próximas vidas. —Todos salen, dejándonos allí a los dos.
—Me alegra que te hayas enamorado, de pronto así ves la vida de forma diferente.
—Siempre he estado enamorada, solo que el hombre que me encanta está bajo un hechizo por parte de una bruja. Lo del dinero, no es nada… Un poco de suerte, quise aprovechar para invertir en algo que me permitiera estar cerca tuyo. —Pone su dedo índice en mi pecho—. Indirectamente quise ayudarte, no obstante, Santino me lo prohibió, intenté acercarme de una u otra forma pero no fue posible. ¿Tu me quieres lejos de tu vida? así como aseguraste la última vez.
—No es eso Antonella, ahora más que nunca necesito un aliado, necesito que las personas que conocí y me apoyaron en el paso, hagan lo mismo ahora. —Miro el teléfono, nuevamente una llamada perdida de Fiorella—. Mira, debo irme, mi esposa me espera.
—Tu esposa, quien se iba a imaginar al gran Alessandro Rossi hablando de una mujer como si fuera su propiedad, quien se iba a imaginar que te fueras a casar, según tu eso no era para alguien como tu. ¿Acaso es tan especial ella?, no te importo nada de su padre, ella puede traicionarte de la misma forma, es más puede hacerlo peor. Yo de ti, no me confiaría tanto en una mujer así,esas que solo te quieren para tener control sobre ti. —Me acerco y le doy un beso en la mejilla.
—Te agradezco tanto por todo esto, estoy seguro que sin tu apoyo económico no se hubiera logrado tanto. Me debo ir, cuídate… Ah, estas bellísima.
—¿Te parece si nos vemos en la mañana para desayunar? quiero mostrarte una nueva bodega que pusimos y no ha sido inaugurada. También puedes conocer mi nueva casa. —Se ubica de forma coqueta, conozco esa mirada.
—No veo porque no, sin embargo, no te puedo asegurar ir por la mañana, desayunar con mi mujer es algo que me gusta hacer. Pero puedo ir por ti en la tarde.
Decido salir de allí, el ambiente de por si se está tornando sofocante. ella sonríe mirándome, muevo mi cabeza y salgo de esa sala. Afuera Marcus me espera, le hago señas y nos subimos a su carro.
—¿Algún problema señor?
—Santino me ocultó la identidad de ella, por una parte me alegra que sea ella, es mejor tener a alguien conocido de nuestro lado. Solo que necesito de tus servicios, investiga todo lo relacionado en torno a su dinero, debo estar preparado para todo lo que se venga encima. Ella es muy inteligente para algunas cosas, para otras lo dudo un poco. —Marcus asiente con su cabeza.
—Lo mantendré informado señor, también estamos investigando a unos enemigos que tenía el señor Santino en la cárcel, al parecer tienen información pero no va a ser fácil, quiere mucho dinero y una que otra cosa, hay muchas personas involucradas en esto. —Rasco mi cabeza, todo esto me estresa—. Estoy haciendo todo lo posible para que me suelten información.
—Si no lo logras, yo sí lo haré. No me va a temblar la mano buscando venganza, es más a partir de ahora este es mi segundo nombre, —Los dos reímos—. Debo irme, estamos hablando.
Me bajo de allí y me subo a mi carro, por la ventana veo a Antonella quien me está mirando, su boca entreabierta y sus manos en su pecho sobresalen. Conduzco a toda velocidad, creo que ahora me siento incluso un poco más tranquilo, tener un apoyo así es bastante satisfactorio. Al llegar a la casa veo el carro de Valentino, al menos se que no estuvo sola.
Entró a la casa y escucho risas desde una de las habitaciones del segundo piso, al entrar la veo, radiante y hermosa como siempre, está al lado Valentino y su traicionera amiga Bianca. Los saludo con mi cabeza. Fiorella mira por la ventana, ni siquiera me saluda, no tengo idea alguna del porqué está molesta.
—Siento mucho lo que sucedió con tu amigo Alessandro, déjame decirte que cuentas con mi apoyo y con el de mis subordinados. —Bianca aparece al frente mío. La verdad no puedo ser hipócrita sonriéndole, solo dejo que haga sentir bien a Fiorella y ya.
—Espero no necesitar tu ayuda, eres una persona que no se debe mezclar en estos asuntos. Déjame decirte que yo sé defenderme solo y sé defender a mi familia. —Ella rueda sus ojos—. Fiorella, me puedes ver. Tu esposo acaba de llegar.
Escucho como se rien todos, claro hacen lo que sea por estar de parte de ella.
Pasó por frente de ellos y la levantó, ella quedó con su cara en mi espalda y comenzó a gritar.
—Yo de ustedes me iría de aquí, voy a follarla tan duro que se va dar cuenta que no me puede ignorar. —Escucho como Valentino dice “Así es que se hace”, mientras tanto, Bianca suelta una risa sarcástica.
—Sueltame Rossi, estoy muy enojada contigo —dice Fiorella, aprovecho y le doy una nalgada.
Llegamos hasta mi habitación y la lanzó a la cama, mis ojos la recorren por completo ¿Puede haber algo tan perfecto y tan bien hecho como esta mujer?
—Preferiste irte de acá, entiendo todo pero fuiste a buscar no se que cosa, no se con quien. Mira Rossi esto no me gusta, estoy muy enojada así que lárgate de este lugar. —Comienzo a desabrochar mi camisa, ella ahora es quien me mira de arriba a abajo.
—Lo siento, no hay nada en el mundo que me haga sentir más bien que tú… Te amo Fiorella, eso no lo dudes nunca, te deseo incluso más que el primer día que te vi. Me tienes en tus manos Fiorella y eso me llena de tranquilidad.
No la deje responder cuando me acerque a ella como un cazador a su presa, ataque primeramente su boca, sus labios son mi perdición. Mis manos subieron por sus piernas desnudas, suaves gemidos comienzan a aparecer, ella pone sus manos en mi cuello, para poder profundizar el beso, mi lengua juega con la suya, suelto su pequeña blusa, y aprecio lo que tengo en frente, la boca se me hace agua. No espero más, necesito estar dentro de ella. Ahora nos enfrentamos a una pelea de quien puede ganar, quien puede ser más pasional, las prendas comienzan a caer al suelo, estamos en nuestra zona de confort, nuestro lugar seguro… Bajo con mis dientes esa diminuta tela que cubre su monte de venus, beso ese lunar que me gusta admirar cuando ella duerme. La giró y levantó su pelvis, la penetre sin compasión alguna, mi m*****o palpita en su interior, ella agarras sus sabanas y yo su cabello, muevo mi cadera de forma circular, disfrute la vista, disfruto tenerla así para mi y ser el responsable de sus jadeos. Llegar al orgasmo dentro de ella es una experiencia única, su rostro lleno de satisfacción hace que todo haya valido la pena.
La ayudó a incorporarse, ella se sienta encima mio y comienza a acariciar mi cara.
—No vuelvas a ir así, esa no es la forma Rossi, somos un equipo, como equipo debemos jugar. No quiero perderte pero tampoco voy a rogarte amor o atención.
—A ti te rogaría toda la vida si es necesario, te amo.