Alessandro
Me siento sobre el sofá, los recuerdos con él se hacen presente ¿cómo es posible que el supuesto mejor día de mi vida, se haya convertido en esto, mi ropa aún está manchada de sangre. He estado encerrado aquí aproximadamente unas dos horas, la puerta vuelve a sonar y está vez alguien abre la cerradura y logra entrar, es Fiorella. Ella entra y se acerca a mí.
—Debes salir de acá, no puedes quedarte aquí para siempre Rossi. —La miró fijamente y tenía sus manos en mis hombros, dándome ¿Consuelo?
—No pienso salir de este lugar por ahora, quiero que todos se vayan, debo y quiero estar solo. No quiero salir ni quiero ser grosero contigo, vete ahora de este lugar Fiorella. —Levanto mi voz.
Lanzó todo lo que tengo en la mesa, lo que menos quiero es que alguien venga a decirme que debo hacer, así sea ella. Alguien se atrevió a meterse de más con mi familia, con quien menos debía y yo, yo no perdono eso. Ella no se rinde, sigue ahí.
—Entiendo lo importante que era Santino para ti, no obstante, debes comportarte y tener cordura con eso. Acá aún estamos, las personas que te queremos, acá estamos tu hija y yo. —Sus palabras me afectan totalmente, siempre quiere jugar con lo que dice con tal de meterse en mi cabeza.
—Fiorella vete de acá, iré a buscar a la persona que acabó con mi amigo. —Abro la caja fuerte y sacó de allí un arma y la puse en mi espalda baja—. Solo te voy a exigir que te mantengas lejos de esto, no te metas en mis asuntos.
—¿Me pides qué me mantenga lejos de tus asuntos?, soy tu esposa Alessandro. Que no se te olvide que ahora estoy en tu vida, que tu decidiste eso, no solo yo. Adicional me dejaste muy claro que no ibas a volver a eso. —Ella se está conteniendo, lo sé la conozco muy bien—. ¡Pudrete Rossi!
—Espera Fiorella, disculpame amor la verdad debes entenderme, Santino era mi amigo, era como mi hermano y alguien estúpidamente llegó hasta acá precisamente el día de nuestra boda, no se ve tan casual que digamos… Prácticamente pudieron venir por mi y lo sabes, lo que menos quiero es que te hagan daño a ti o a Alexa. Amor no quiero perderte, casi lo hago una vez y esa idea me vuelve loco. —Me acercó y tomó su mejilla para besarla, probar sus labios es lo único que me tranquiliza. Su piel y toda ella es mi adicción—. Solo no te preocupes, no dejaré que nada malo te suceda, eres mi vida, eres quien me salva de este infierno que soy. Pero ahora así me odies debo buscar a esa persona y hacerla pagar por cada gota de sangre que mi amigo derramó.
Salgo de allí sin darle mayor explicación a ella, no quiero perderla ni que se enoje conmigo más de la cuenta. Llame a Gian y nos quedamos de encontrar en mi antigua fábrica.
Es momento de volver.
Gian trabajaba para Santino hace un tiempo, así que ni hay nadie más que me pueda indicar los cambios de la organización.
Me subí en el carro y manejé a toda velocidad, necesito llegar hasta Sicilia allí podré desenvolverme mejor. En el camino llamé a los socios que Santino había reunido, era hora de conocerlos en especial a quien le dio mayor oportunidad por el acceso de diferentes partes de la región.
Cuando al fin llegué todos me saludaron con lealtad, bajan su cabeza y me permiten el paso, allí veo a unas cuantas personas que estaban bajo mi orden hace unos años, nos sentamos cada uno en su lugar esperando a la socia mayoritaria, cuando la puerta se abrió pude verla Antonella Serra, ahora si estamos completos.
Preciso ella, hace años no la veía, por un lado me siento cómodo ella conoce mi vida en el pasado a la perfección, en ese tiempo fue mi delirio.
Nos sentamos en la mesa redonda, el plan es perfecto. Yo tomo nuevamente el poder y control de las cosas y ellos cada uno recibe su parte, entre todos formaremos un equipo que puede llegar a incluso más fuerte que nuestros enemigos.