Elisa finalmente se decidió por unos jeans ajustados azules desteñidos, una blusa blanca estilo camisa y se puso un par de tacones altos negros. Leo le había dicho que saldrían a dar un paseo, por lo que se aseguro de vestirse bien, imaginaba que el la llevaría a un lugar especial. Satisfecha con su mirada, Elisa salió de la habitación y bajó las escaleras. Leo había estado esperando pacientemente en un sofá en la sala de estar. Levantó la vista cuando escuchó el sonido de tacones altos golpeando el suelo y arqueó una ceja. —¿En serio? Elisa, que se acercaba a Leo, se detuvo con gracia en seco. —¿Qué? —preguntó, mirándose a sí misma. Ella no vio nada malo. —Deshazte de los tacones —dijo Leo. —¡No! —Elisa protestó, haciendo un ligero puchero. —Cariño, es por tu propio bien. Confía

