El momento de Jessica para intentar jodernos la vida llegó antes de lo que esperábamos. Sospecho que la obligamos a apurarse al demostrarle que no jugaríamos a la defensiva. Cuando mi abuela Fernanda me vio cogiendo con Brenda, seguro se lo comentó a su nieta favorita… y eso hizo que las alarmas de Jessica se encendieran. Estábamos desayunando en familia, tuvimos que traer una mesa auxiliar para anexarla a la del comedor así podíamos entrar todos. Mi abuela hizo lo posible para llevar el tema de conversación hacia la mala imágen que estábamos dando al permitir que Brenda y yo tuviéramos relaciones sexuales en la casa; pero habílmente Tamara dirigió la conversación hacia temas más mundanos como “¿Recomiendan algo para ver en Netflix? Ya no sé qué mirar”. Priscila y Milagros empezaron a re

