La caliente hermana Mariángeles estaba en el baño de la casa de Sofía vestida con solo un sexi camisón y sin corpiño debajo. Estaba experimentando cosas que nunca había sentido y eso la hacía sentirse muy extraña. Buscando un poco de paz se lavó la cara intentando calmarse. Creía haberlo logrado. Se miró al espejo nuevamente y éste le devolvió la imagen de una loba en celo. Se giró y abrió la puerta Cuando dio dos pasos se encontró a Sofía vestida de monja con el hábito colocado por completo. Eso constituía una herejía, pero la imagen aparte de sorpresa le produjo risa cuando vio a Sofía mirándola con seriedad. — ¡¿Que haces Sofía?! – dijo la monja — Yo soy la hermana Mariángeles –dijo divertida Sofía — ¡¿Ah sí?! – preguntó divertida la monja. No podía enojarse con S

