A los pocos Días, Sergio se hacía presente en la rectoría del colegio. Se reunió con el cura y tras un corto diálogo en el cual ninguno de los dos quiso profundizar, le mostró unas fotos impresas y le dijo al padre Roberto que tenía todo filmado y guardado, de modo que cualquier cosa estraña que se le ocurriera iba a tener consecuencias graves para el ecleciástico también. En lo que siguió, el padre Roberto varias noches iba de visita al cuarto de la hermana Mariángeles. El pecado se había apoderado de las almas de ambos religiosos. Tanto él como la hermana Mariángels cogían mucho y de las más diversas maneras y posiciones. Un día, a la perversa monja se le ocurrió comprar un arnés y terminó cogiendo a cuatro patas al cura, ante los gritos de placer de éste. Esa misma noche, la monja le p

