Pasaron unos días cuando Selene estaba en la parte de arriba de la casa y escuchó las risas de Mateo y su novia que llegaban del colegio. Se asoma desde arriba y ve que se están besando con desesperación. Las manos de su hijo recorren el cuerpo de la delicada chica, pero ella no se queda atrás y responde con mucha pasión, pero lo advierte: — Pará, que puede aparecer tu mamá — No debe estar en casa — ¿Seguro? — Si — dice él y vuelve a besarla Selene los mira desde arriba y no puede creer la visión que tiene y que ellos no se den cuenta. Las manos de él bajan al culo de la pequeña chica y se meten debajo de la pollera del uniforme y le acaricia las nalgas con muchas ganas. Ella, por su parte, se separa de él y se saca el suéter bordó y vuelve a besarlo. Mateo le

