Al otro día, Sofía y la hermana Mariángles se despertaron muy temprano. Cuando Sofía abrió los ojos, la hermana Mariángeles ya tenía el hábito puesto. Sofía, aún medio dormida, la miró y no le pareció la misma persona con la que había estado la noche anterior. Tan así que se preguntó si no había sido un sueño. Miró bajo las sábanas y cuando se vio desnuda supo que había sido realidad. La miró y le sonrió y la hermana le devolvió una sonrisa con su rostro ruborizado — Ya me levanto – dijo Sofía saliendo de la cama desnuda por completo — Yo me voy – dijo la monja — No, esperá, desayunemos – decía Sofía — No, mejor me voy ya mismo para el colegio — Bueno, esperá que te abro Sofía se puso la bombacha y una remera y bajó a abrirle. La monja la miraba con dese

