Dudas que envenenan

1379 Words

El silencio en la sala era insoportable. La puerta aún vibraba levemente por el golpe con el que Katy se había ido, como si su presencia se negara a desaparecer del todo. Michell permanecía de pie, inmóvil, sintiendo cómo las palabras de esa mujer seguían repitiéndose en su mente. "Octavio no es quien crees…" "Tiene secretos…" No. No podía ser. Pero el problema no era lo que Katy decía. El problema era que, por un instante… Michell había dudado. —¿Qué sabes de él? —repitió Jhon, esta vez con más firmeza. Michell lo miró. —Lo suficiente. —¿Suficiente? —Sí. Jhon dio un paso hacia ella. —¿Sabes a qué se dedica realmente? —Es investigador privado. Jhon soltó una risa seca. —Eso es lo que dice. —¿Y tú qué sabes? —respondió ella, cruzándose de brazos. Jhon la miró fijamente.

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