Hoy es la fiesta de compromiso de Adelaine Thompson y Timothy Taylor, Abriel se sentía tan confundida no quería pensar de esa manera sentir atracción por él está mal es él prometido de su hermana sintió cómo una lágrima caía por sus mejillas. Desearía estar en otro lugar en estos momentos ¿por qué, no le atraían los hombres de la misma manera qué él?. Serán sus trajes, su barba o bigote o qué algunos miraban sólo su ombligo. Se le hacía extraño qué la mayoria de los hombres buscaban una madre no una esposa, por ejemplo; hazle de cocinar, lava su ropa, limpia la casa y ten muchos niños. Abriel quería más ella sería feliz teniendo una granja criando caballos, cuidar plantas entre las demás cosas. cada vez qué ve a un muchacho hermoso se petrifica Abriel no sabe relacionarse. prefiere estar acostada en su cama leyendo un buen libro, o pintar un precioso cuadro, tocar él piano o bailar ballet en su habitación cómo solía hacerlo día por medio. Sonreír y asentir con la cabeza cada vez qué escuchaba algo era simplemente irritante, presumir fortuna y sólo palabrería barata.
Usar un vestido largo blanco con tul azul, más un incómodo corsette, tener el cabello recogido y viendo cómo su padre trata de hacerla conocer algún muchacho adinerado, Abriel es rebelde, extrovertida y con la sonrisa más hermosa qué alguna vez veras, sus mejillas están rojas y también llena de pecas, para tener tan sólo 22 años se veía más joven, está en la edad en la qué debería esposarse no comprendía la adoctrinidad de los padres intentando hacer qué sus hijas se casen siendo incluso más joven qué ella.
—Señorita Thompson, se ve afligida ¿comó puede ser qué se encuentre así?—pregunta, Sevilla con inquietud.
Timothy tomá su pañuelo y limpia sus mejillas, Lucía sonríe.
—Lucía tengo una angustia qué me hace recrudecer él corazón, ¿alguna vez amaré a alguien?.—preguntó cabizbajo.
Lucía Sevilla la miro con ternura, y tomó sus manos haciendo qué Abriel sonría.
—Cariño por supuesto, él amor és tan impredecible. A lo mejor cuándo baje por esa escalera lo encuentra, y cuándo lo haga volará cómo si fuera una mariposa.
Abriel adoraba a Lucía, después de la muerte de su madre encontró algo de consuelo en aquella mujer de cabello n***o cómo la noche, en aquéllos ojos negros y en esos brazos confortables.
—¿Le dije qué la quiero?—miro sus ojos negros,—Es cómo mi segunda madre, gracias por cuidarme Lucía—comentó alegre, Lucía lloró al escuchar la tierna confesión de ella.
Abriel apoyo su mano en la cadera y la apuntó sonriendo, Lucía metió su brazo entré él brazo de Abriel.
—Querida hoy te vez tan brillante cómo la Luna llena.—añadió, se acercó a las escaleras y empezó a bajar.
Sintió la mirada de todos en él salón, su padre se veía tan elegante con su traje. Adeilane era alta de cabello n***o y ojos grises, es la mujer más elegante de toda Inglaterra pensó Abriel.
—Simplemente preciosa—comentó su padre,—Si te viera tú madre lloraría de alegría—concluyó.
Miró a su costado y vio a Timothy, llevaba un traje elegante y también un corsette no era extraño era demasiado refinado cabello lo tenía algo mojado, su traje era de color blanco con tonos negros. Sus ojos resaltan entre toda la multitud, Abriel sintió cómo su corazón pegó un brincó a medida qué Timothy se acerco. Sonrió, inhala y exhala.
—Te vez radiante Abriel—dijo sonriente.
Adeilane los miro a las dos y sonrió.
—Tengo a dos de las personas qué más adoro en el mundo, a mí amado prometido y a mi dulce hermana. Soy una mujer con suerte—habló con orgullo.
Abriel tomó una copa de vino.
—Un brindis por ti hermana mayor por tener la suerte de estar con él hombre más refinado de la fiesta además de nuestro querido padre él hombre más elegante de toda Inglaterra, y un brindis por nuestra querida madre—vocifero melancólica.
Su padre bajó la mirada y alzó su copa.
—Por mi querida Diana, fue una buena mujer y buena madre.—sollozo.
—Iré a saludar a los invitados—interrumpió Adeleine , su padre lo siguió.
—Querida Abriel, ¿Me permite está pieza?.
Ellos empezaron a bailar recorriendo toda la pista, Abriel y Timothy se movían al unísono parecía cómo si leyeran sus pasos todos los observaban aplaudiendo.
—Todos nos observan, me da demasiada ansiedad no puedo evitar ponerme nerviosa señor.—hablo con sinceridad Timothy tomó su cintura y la acerco un poco más.
Timothy suspiro y la miro atentamente la hizo olvidarse del entorno en sólo unos minutos. Abriel sonrió y siguió bailando tranquilamente , Adeilane se acercó y los observo con una sonrisa.
—Es todo suyo señora.
Adeilane le regaló una mirada de indignación, era cinco años más grande qué ella se sintió ofendida ella salió a tomar un poco de aire mientras pensaba en Timothy y su hermana.
—Parece qué no está teniendo una buena noche madame Thompson.—hablo un joven pelirrojo, ella suspiro y lo miro con desaprobación.
—Qué impertinencia la suya señor mis asuntos personales son míos, ni siquiera lo conozco.
él le estrecho la mano ella la tomó y suspiro sintió qué había sido algo grosera con él.
—Mis disculpas soy Bastian Allard hijo mayor de sir Nicolás Allard. Fue algo grosero no presentarme antes.
ella sonrió y lo miro con atención.
—Abriel Thompson es un gusto, mis disculpas por ser tan grosera con usted no es lo mío las fiestas en especial cuando se trata de mí padre encontrándome un marido realmente es agotador tengo tantas ganas de gritar y maldecir a todos darle una patada a cada hombre qué se me acerca.
él no evito sonreír.
—Ahora la entiendo le pido amablemente qué no me golpeé—contesto en tono burlón , ella soltó una carcajada.
—Es un placer conocerlo señor Allard.