3. Problemas

1113 Words
B E L L E Tampoco temía demasiado a la muerte era mucho mejor que vivir atormentada por la bestia. ¿Qué digo? Antes que estar en tus brazos prefiero morir así que sí, cualquier opción es válida y mejor. Entonces lo noto en el aire, no se como ni cuando, pero Einar Nerón estaba en medio de ese ascensor, casi podía sentir su aliento en mi cuello, deleitándose ante mi estado. Pronto siento asqueada sus manos rodear mi cuerpo, mi traje con falda de tubo blanco, de forma posesiva, su aroma impregna mi piel. —Belle… Oigo el susurro de su voz ronca. Es como el rugido de una bestia, necesitado. Suena ansioso y obsesivo. Al jodido enfermo le ponía tenerme en ese estado, temblando y asustada. Y yo no podía evitar complacerle a pesar de todo. Abro los ojos de par en par finalmente en un intento de encararlo, a pesar de sentir ya las primeras lagrimas recorrer mi rostro pero como si de una pesadilla se hubiera tratado, el elevador vuelve en su funcionamiento dejándome frente a una Stella que me mira incrédula a través de sus gafas. Intenta acercarse a mi con preocupación. —¿Est- —No te pago para vaguear. Eso es lo único que soy capaz de gesticular mientras camino con determinación hasta mi despacho, una vez ahí cierro con llave, y bajo las presionas casi de forma instantánea. Finalmente me dejo caer en el suelo con la espalda pegada a la puerta mientras me consuelo con los brazos. Estaba temblando. Siempre lo hacía cuando recibía una de sus visitas. —¡Belle!—la voz de Stella al otro lado hace que saque mi cabeza entre mis piernas para limpiarme las lagrimas y aclararme la voz. —¿Qué quieres?—pregunto yo con voz malhumorada. —Belle conmigo no tienes que fingir, nos conocemos des de siempre… —Eres mi secretaria, no somos amigas. Eres mi trabajadora, la supervisora de que todo vaya bien cuando yo no estoy. No tienes porque escuchar mis problemas…—afirmo yo levantándome finalmente mientras limpio el polvo de mi implacable traje. Poco después me coloco en el sillón de mi escritorio y con dolor acaricio la foto de mi padre. —Belle, se que no estás en una época fácil, lo de ese monstruo y ahora lo de tu padre…—habló ella no dándose por vencida, dejé ir un sollozo que ahogué al instante tapándome la boca, eso hace que la rubia forcejee con la puerta—No pasa nada, no tienes porque hacerte la difícil, estoy contigo. No estás sola. —¡Si lo estoy es porque quiero! ¡Déjame en paz!—gemí sin poder controlar mis lagrimas. Abro un cajón y observo con determinación la pistola. La cojo, la próxima vez que me visitara, sería él o yo. —¡Está bien!—gritó ella bufando malhumorada, finalmente oigo los pasos de sus tacones alejándose de mi despacho, el único que había en esa planta. D A N T E —¿Sabes algo de tu padre?—preguntó James tomando asiento en la mesa del comedor después de acostar a los mellizos. —No. Mi respuesta suena justo como la siento, una mezcla de indiferencia tintada de mucho dolor, por más contradictorio que suene eso. Él asiente mientras toma la olla sirviéndose un poco de sopa en su plato. —¿Parker no va a cenar?—pregunto yo intentando animar la conversación. —Está con exámenes finales, ya sabes, no quiere distracciones…—afirmó James mirando de reojo al otro lado de la sala donde el joven estaba tecleando y apuntando cosas en su libreta de forma inquieta. Niego torciendo una sonrisa a lo que él se encoge de hombros. —¿Desde cuando comer es una distracción?—pregunto yo divertido. En ese mismo instante el timbre insistente nos alarma a los tres haciendo que sea yo quien vaya a abrir, me levanto de la mesa y voy hacia la puerta de la entrada. Para mi sorpresa es Olivia, lleva todo el rímel corrido por el rostro, como si hubiese estado llorando durante todo el trayecto. —¿Olivia?—eso es lo único que soy capaz de decirle, ella ata sus manos a mi cuello y coloca su rostro en mi pecho sin previo aviso. Yo no la detengo, cierro la puerta, y espero a que ella se distancie de forma voluntaria. —La zorra de mi jefa me ha echado—afirmó ella finalmente cuando llega al comedor, James mira con horror, Parker arquea ambas cejas sorprendido, aún así ninguna supera en cuanto a gesticulación mi rostro. —¿Por qué?—preguntamos al unísono los tres prácticamente. —Por decirle las verdades a esa pija estirada…—habló ella como si estuviera recordando la escena. —Olivia…—negó James desaprobando. —¿Le has dicho las verdades a Belle Carter?—preguntó Parker sin esconder su asombro—Admiro que no le temas a la muerte—añadió. —¿Quién es esa Belle Carter?—pregunto confundido. James blanquea los ojos con diversión. —¿No sabes quién es?—pronunció burlón. —No. Los presentes me miran sorprendidos. —Ya sabes, el anuncio ese donde sale Angelina Jolie enseñando ese buen par de tetas y luego tiran un manto de rosas, soltando el nuevo perfume de Belle Carter ya está disponible en exclusiva, la diseñadora, ya sabes con voz pija…—añadió Parker sin poder esconder el fuego de su mirada a lo que su padre lo mira incrédulo. —¿Qué?—preguntó él sin poder creerse las palabras de su hijo—Estudia o te voy a meter un par de ostiones, par de tetas dice…—añadió indignado—Pero sí, tiene razón. Es una mujer influyente… —Pues que influya lo que quiera, acaba de echar a nuestra Olivia—respondo inmediatamente de mala manera. —¿Nuestra?—preguntó Olivia incrédula ante mi comentario. Últimamente se comportaba de forma extraña. —Sí, ya sabes. Pero no te preocupes pelirroja, mañana empezaré a trabajar y James, bueno, ahora te han echado, pero él siguiendo tu consejo ha enviado su curriculum y van a aceptarlo de asesor de marketing y ventas, mañana tiene la entrevista—sonrió intentando animarla—Bueno, ahora todos a dormir, mañana será otro día. Intenté que mi voz sonara segura, esperanzada, pero no tenía ni la primera ni tampoco la segunda. Solo esperaba que la vida tuviera un poco de piedad con mi familia y conmigo y que por una vez las cosas empezaran a salir bien.
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