Capítulo 3: Amor en Pleno Floreo

584 Words
Capítulo 3: Amor en Pleno Floreo La noche le daba al pueblo una calma de esas profundas, solo cortada por el viento que susurraba suavito. Valeria y Adrián, aunque compartían el cielo estrellado, estaban en su propio rollo mental. Valeria, con el peso de una verdad que quería salir a la luz, se quedaba viendo fijamente el techo de su cuarto chico. La confesión estaba a punto de salir de sus labios, pero la sombra de Vanessa estaba ahí como un fantasma que daba miedito. Le daba cosa que la verdad arruinara esa conexión especial que tenía con Adrián. Por otro lado, en la oscuridad de la noche, Vanessa estaba maquinando su plan con toda la astucia del mundo. Había notado la preocupación creciente en los ojos de Valeria y sabía que la hora de la verdad se acercaba. Su plan iba viento en popa, y la gemela malvada estaba saboreando la venganza como un dulce bien ganado. Cuando amaneció, Valeria y Adrián se echaron un desayuno relajado. Pero se sentía la tensión en el aire, como una tormenta que se veía venir. Valeria se mordía el labio, luchando contra esa tormenta interna que estaba a punto de estallar. Adrián, notando la inquietud en los ojos de Valeria, decidió tocar el tema con cuidado. Sentados en la cocina, con la luz tenue de la mañana, sus miradas se cruzaron, creando un lenguaje silencioso. "Valeria, ¿hay algo que quieras soltar?", preguntó Adrián, con su voz llena de preocupación sincera. Valeria inhaló hondo, sintiendo que la verdad estaba atascada en su garganta como un nudo apretado. Antes de que pudiera responder, se oyó el sonido de la puerta abriéndose y ahí estaba Vanessa, con una sonrisa que parecía sacada de una película de terror. "Buenos días, hermanita y cuñado", soltó Vanessa, con una dulzura que sonaba más falsa que billete de tres dólares. Adrián asintió educadamente, pero algo en la presencia de Vanessa lo tenía mosqueado. La gemela malvada se sentó a la mesa como si fuera la dueña del lugar, y Valeria, sintiendo la amenaza en el aire, decidió posponer su confesión. Los días que siguieron fueron una mezcla de momentos bonitos y tensiones que iban en aumento. Vanessa, toda una actriz, mantenía una fachada de esposa ejemplar, mientras Valeria se debatía entre la lealtad a la familia y el amor que sentía por Adrián. Adrián, sin tener idea del jueguito que se estaba cocinando a su alrededor, le preparó una sorpresa a Valeria. La llevó a un jardín secreto, un lugar de la naturaleza que parecía sacado de un cuento de hadas. Ahí, entre flores que estaban en su mejor momento y susurros de la brisa, Adrián se arrodilló y le pidió a Valeria que fuera su esposa. Valeria, con lágrimas de emoción en los ojos, aceptó la propuesta. El anillo brillaba en su dedo, pero la sombra de Vanessa se colaba en ese momento de felicidad. La gemela malvada, acechando desde las sombras, sonrió con malicia. Su plan estaba en marcha y ahora tenía el control total sobre la vida de Valeria. Con cada día que pasaba, la tela de engaño se tejía más apretada, amenazando con deshacer el amor que estaba brotando entre Valeria y Adrián. En el próximo capítulo, la trama se complica todavía más cuando Valeria descubre la verdadera naturaleza de Vanessa y se enfrenta a la difícil decisión de proteger su amor o dejarse llevar por las manipulaciones oscuras de su gemela malvada. ¡Esto se pone bueno!
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