Capítulo 6: El Rollo Interno de Valeria
Las semanas después de soltar la bomba de la verdad en la mansión de Adrián fueron como un silencio tenso. La traición y el embuste se volvieron muros altos entre Valeria y Adrián, obstaculizando el camino que alguna vez habían recorrido llenos de esperanza.
Valeria, sintiéndose como la peor persona del mundo, buscaba una manera de arreglar el desmadre. Cada mirada de Adrián, cada suspiro disimulado, le pegaban como latigazos al alma. A pesar de haber sacado la verdad a flote, la sombra de Vanessa aún planeaba sobre ellos, amenazando con hacer pedazos cualquier intento de reconstrucción.
Adrián, en cambio, estaba en medio de un mar de emociones contradictorias. El amor que le tenía a Valeria se topaba de frente con la traición que acababa de vivir. La confianza, antes sólida como un bloque de concreto, ahora estaba a punto de romperse como cristal fino. Cada intento de Valeria de acercarse estaba sombreado por la duda.
Una tarde, en la habitación que compartían, Valeria decidió afrontar la situación. La fragilidad en su tono mostraba lo vulnerable que se sentía. "Adrián, sé que te la dejé caer durísimo. No espero que borres lo que pasó, pero quiero encontrar la manera de sanar juntos".
Adrián, con la mirada perdida en la nada, asintió con solemnidad. Se veía su batalla interna en sus ojos. "Valeria, esto no es fácil para mí. La confianza se rompió, y no sé si puedo volver a confiar plenamente en ti".
Valeria, con un nudo en la garganta, respondió con honestidad. "Entiendo que las palabras no pueden borrar lo que pasó. Solo te puedo prometer que estoy dispuesta a hacer lo que sea para ganarme tu confianza de nuevo. Pero, si decides que no hay futuro entre nosotros, lo respetaré".
La casa, antes llena de risas y promesas, resonaba ahora con la seriedad de una plática que definiría el futuro de Valeria y Adrián. Los días se volvieron una cadena de momentos incómodos, charlas a medias y miradas buscando respuestas en el silencio.
Mientras Valeria trataba de recomponer lo roto, Vanessa observaba desde las sombras con una sonrisa malévola. El conflicto interno entre Valeria y Adrián era una semilla germinada, y Vanessa alimentaba la discordia como si fuera una jardinera del mal cosechando su caos.
Una tarde, mientras Valeria paseaba por el jardín buscando un respiro, se topó con Vanessa. La gemela malvada, con una sonrisa burlona, se acercó como una sombra acechante.
"¿Cómo te sientes, hermanita, con el corazón hecho añicos?", lanzó Vanessa con veneno en cada palabra.
Valeria, resistiendo la tentación de mandarla al carajo, respondió con calma. "No ganarás nada despedazando lo que queda entre Adrián y yo. Si alguna vez hubo amor, quiero intentar volver a construirlo".
Vanessa soltó una risa siniestra. "Tu ingenuidad te va a llevar al traste, Valeria. Puedes tratar de pegar las piezas, pero siempre estaré aquí, recordándote que la oscuridad siempre gana".
Mientras Vanessa se esfumaba con su risa malévola en el aire, Valeria sintió una mezcla de determinación y desesperación. Sabía que la batalla por su amor con Adrián apenas estaba empezando, y el camino hacia la redención sería largo y lleno de baches.
En el próximo capítulo, Valeria se meterá en un viaje interior para encontrar la fuerza necesaria para lidiar con los pedos que amenazan con separarla de Adrián. Mientras tanto, Adrián se va a sumergir en una reflexión bien profunda, buscando respuestas en el laberinto de emociones que lo rodea. Esto está más prendido que una fogata en verano.