Isaac salió de la ducha y tomó una toalla con la cual secó su húmedo cuerpo antes de enrollarla alrededor de su cintura. Saliendo del baño, observó como Noah terminaba de vestirse. —Tengo que salir un momento, dulce —anunció acercándose para besar castamente sus labios—. Me daré unas vueltas para asegurarme de que todo está bien y volveré. —¿Quieres que vaya contigo? —se ofreció solo un poco feliz con la idea de salir de la casa a pesar de lo que eso significaba. —Oh, no, está bien —aseguró—. Owen me estará acompañando y volveré pronto —prometió. —Claro…—respondió recibiendo a cambio una suave sonrisa cariñosa. Otorgándole la misma sonrisa, Isaac le contempló salir de la habitación y cuando estuvo a solas, alzó su mano derecha para tocar suavemente sus labios, los cuales seguían hormi

