Ciudad costera. Kigyó lanzaba maldiciones desde la saliente en donde se encontraba parado, aquel lugar era una completa pérdida de tiempo, había encontrado algunos candidatos adecuados, pero ninguno servía. Un marino que vio entre las redes de pesca de un pequeño barco lucía muy prometedor, incluso le faltaban algunos dientes y su apariencia general era bastante corriente por no decir que el pobre hombre asustaba. Pero después de que le lanzó un hechizo para ver su estado físico tuvo que descartarlo, aquel hombre al parecer gustaba del afecto femenino y tenía una buena colección de enfermedades nada agradables, no viviría mucho aunque lograra curarlo de varias de ellas; un desperdicio completo. Sus pies recorrían el muelle sin hacer ruido, parecía un espectro moviéndose en silencio

