Capítulo 24. Me da calma.

1600 Words

Esa noche el tren se detuvo en una ciudad costera, el aire salado y caliente hizo lagrimear a Cuntuan, el muchacho caminaba en silencio detrás de su señor. «Que bueno que esté feo vestido es bastante holgado» se consolaba mientras intentaba caminar con la mayor naturalidad posible. Cuntuan nunca se había limpiado de una manera tan a fondo como lo había hecho Kigyó, lo máximo que solía hacer en verano era meterse junto con las sábanas en el río para lavarlas mejor, en invierno el agua no tocaba su piel y en otoño y primavera se pasaba un trapo húmedo una vez a la semana por el cuerpo. Kigyó había limpiado cada centímetro y cada pliegue, había puesto especial atención a las partes privadas del muchacho pues su maestro de seguro quería estar con alguna de sus amadas cuando regresara y no

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