Zillah levantó el rostro intentando calmarse, había perdido por completo el rastro y era culpa del tonto de Sameth, sintió que se aferraban a su pierna y contuvo el aire al notar que Sameth intentaba guarecerse debajo de él. La mano de Zillah sujetó a Ymika por el cuello justo cuando ella intentaba meter su cabeza entre las piernas del lycan, Zillah estaba seguro que su hombría no podría soportar otro ataque en aquella área. — Tienes razón, no eres tan grande como para esconderme de la lluvia. Zillah miraba la sonrisa en el rostro de Sameth y en lugar de sentir furia, una furia justa y comprensible sintió ternura, había algo en el rostro del joven que le daba ganas de protegerlo. — Será mejor buscar un refugio. Zillah empezó a caminar arrastrando a Ymika de la parte posterior de

