Manada Kelias. El silencio se extendía por la manada, era un silencio antinatural, era demasiado denso, demasiado pesado como si incluso el viento se negara a hacer algún sonido. El Alfa Jalur se detuvo en su ronda nocturna, el horizonte empezaba a tomar el color claro del amanecer, junto a él su Beta también se detenía y olfateaba el ambiente, desde hace un par de horas la situación dentro de la manada se había vuelto extrañamente caótica. No parecía haber ningún intruso real, pues no había ningún olor, ninguna huella, los lycans dejaron de hacer sus rutinas y decidieron encerrarse en sus casas, algo totalmente fuera de lugar, la manada siempre estaba bastante activa las 24 horas del día. A la manada Kelias la conocían como la manada que nunca duerme y en ese momento todo estaba ta

