Zillah escuchaba la voz de su hermano, sonaba lejos y no podía distinguir con claridad sus palabras, intentó moverse, pero su cuerpo pesaba demasiado. El Alfa Jalur gruñía de manera contenida, el intruso había logrado escapar, estaban seguros de que se trataba de un brujo por la manera en que huyó y por su extraña capa. Habían revisado la bóveda y lo único que faltaba era el huevo de marfil, aquel huevo les iba a traer sin duda una gran fortuna y ahora había sido robado. Jalur le lanzó una última mirada a su hermano que estaba recostado en la cama, su rostro seguía bastante pálido y no parecía haber recuperado la conciencia, podía sentir a su lobo moverse ligeramente cuando lo llamaba en su unión. Afuera el Alfa se encontró con los ancianos esperándolo, su lobo gruñó con más fuerza

