—¿Pasa algo? —preguntó, con un deje de irritación disfrazado de preocupación—. ¿Acaso estuviste con otra mientras estabas fuera? Matt reaccionó de inmediato, como quien tapa una fuga antes de que el agua reviente la pared. —No digas tonterías… —respondió, manteniendo la voz firme—. Es el cansancio de la semana. Nada más que eso. Ella lo observó unos segundos, como si midiera la temperatura de su mentira. Más le vale que no me esté siendo infiel… pensó Eva, sintiendo una chispa fría de amenaza en el pecho—. O no imagina lo que pasaría. Al final, se encogió de hombros, aceptando la explicación a medias. En la familia, se mentía mucho. Eva lo sabía. Sabía también lo que a Matt le desarmaba más que cualquier otra cosa. Se levantó sin decir una palabra, salió del baño por un instante

