Sus Mundos Colisionan

2242 Words
· -Jethro, subió con ella en brazos, observando que tenía una herida en la cabeza. No daba pistas de despertar, por lo que asumió que estaba desmayada. Cuando entró a su apartamento, la acostó en su cama y la arropó para darle calor. Le curó la herida en la frente y la miró un momento con un poco de preocupación y un poco de ternura. Esta chica, estaba sufriendo y trataba de ocultarlo al mundo con una sonrisa. Él conocía el sentimiento, pues sus padres también habían muerto cuando él era muy joven. Fueron tiempos duros y tormentosos para él. Apagó la luz del cuarto y se dirigió a la sala para dejarla descansar. Él se acostó en el sofá de la sala, por si se despertaba y necesitaba algo. -A la mañana siguiente, ella se despertó con un horrible dolor de cabeza. Se volteó boca arriba y abrió los ojos. Se sentía relajada y volvió a cerrar los ojos acomodándose contra las almohadas, cuando de pronto fue consciente de que no estaba en su casa. No sabía dónde estaba y se sentó de golpe en la cama y le dolió mucho más la cabeza, pero se paró a averiguar dónde estaba. Tenía puesta la misma ropa del día anterior. Abrió la puerta y salió de aquél cuarto y vio una gran sala, de muy buen gusto, cómoda, elegante y agradable. Podía oler las rosas frescas de diferentes colores que se encontraban en pequeñas vasijas alrededor de todo el lugar. Vio unos paquetes en el mueble y siguió caminando hacia una puerta que parecía la cocina. Se acomodó el vestido lo mejor que pudo y se pasó las manos por el cabello para echarlo hacia atrás y se asomó, para encontrar allí sentado, bebiendo café y leyendo el periódico al hombre que había visto en la mañana cuando derrapó su auto. Entonces, ella dijo con voz afectada al hombre que se volvió a mirarla en silencio: -¿Cómo llegué aquí? Exijo una explicación. En este momento. -¡Buenos días! -dijo Jethro sirviendo café- -¿Qué tienen de buenos?-preguntó Lenah altiva - No entendía cómo había llegado hasta aquí- -¡Para mí son muy buenos, porque tú estás aquí! -dijo Jethro-y Lenah abrió mucho los ojos- -¿Qué me hizo?-preguntó Lenah demandando una respuesta- -Él se echó a reír y dijo: -¡Lo siento, yo no te hice nada! – dijo Jethro con una sonrisa, levantando las manos -Bueno, es decir, sólo te saqué de aquella tumba donde te quedaste desmayada-dijo Jethro- -¡Oh sí! -¡Ya recordaba! Se pasó la mano por la frente sintiendo que le dolía donde tenía una pequeña herida. Recordaba haber ido a la tumba de su madre, pero, ¿Cómo supo él que ella estaba allí necesitando cobijo? -¿Y cómo llegó usted hasta allá?-preguntó Lenah entrecerrando los ojos- -¡Culpable! ¡Te seguí! -dijo Jethro con sencillez-Ayer, tenías cara de meterte en problemas- lo que en realidad no le dijo fue que la siguió porque le daba celos pensar que se fuera a encontrar con algunos tipos vagos, o con algún desconocido que se fuese a aprovechar de su estado de ebriedad, pero la muchacha lo había sorprendido, al irse a dormir ante la tumba de su madre. Ahora estaba más que interesado en ella. Realmente le gustaba y estaba dispuesto a luchar por ella. -Lenah, se sentó más tranquila en uno de los bancos que estaban allí, de madera, muy altos, los pies descalzos le quedaban colgando y se tomó el café que él le ofrecía, lo cual, le hizo sentir mucho mejor, desde que la bebida caliente entró a su estómago. -Hay desayuno, si quieres-dijo Jethro- Y ella hizo un gesto de desagrado. Sentía el estómago revuelto, por lo que respondió: -Con el café estoy bien. Gracias. -Hay unos paquetes en el mueble. Son para ti- le dijo Jethro tranquilo- -¿Para mí? –Dijo Lenah mirándolo sorprendida - -Sí. Le pedí a la conserje que me hiciera el favor de comprar ropa cómoda o deportiva y otras cosas para la invitada que tenía yo aquí-dijo Jethro- -¡Oh! -dijo mirando a la sala y mirándose el vestido- Tienes razón. Esto es, impresentable-dijo Lenah- -Encontrarás el baño allá mismo, dentro de la habitación-dijo Jethro- -Ok. Gracias-dijo dirigiéndose a la sala y tomando los paquetes y yendo hacia el cuarto, mirando un momento hacia la cocina, donde se encontraba aquél extraño hombre que comenzó a generarle mucha curiosidad por sus atenciones y por ir detrás de ella hasta la tumba de su madre y luego sacarla de allí cuando se desmayó, pero se dijo que ya llegaría la hora de averiguar todas las respuestas a las preguntas que le intrigaban…. -A la media hora salió vestida con un conjunto para trotar deportivo azul de pantalón franelilla y chaqueta con cierre en frente y zapatos deportivos blancos y metió el vestido en los paquetes, notando que sus zapatos no aparecían por ningún lado y lo puso en la sala y volvió a entrar a la cocina. -Sinceramente, debo darte gracias por todas sus atenciones y ni siquiera te he preguntado tu nombre –dijo Lenah - -¡Jethro Wilson! ¡Soy jugador de béisbol y estoy encantado de conocerte! ¿Cuál es tu nombre? -Helena Harper, pero mis amigos me llaman Lenah - -Lenah – repitió Jethro con una sonrisa – -Sólo mis amigos me llaman Lenah – dijo con un gesto chocante en su boca – -¡Eso lo veremos! – dijo Lenah con las cejas levantadas – por ahora creo que mi visita ha durado demasiado-dijo Lenah- -¡Por mí, no hay problema! -dijo Jethro- -¡Debo marcharme! -dijo Lenah- -¿Por qué?¿Qué tienes que hacer?-preguntó Jethro- -Bueno, nada en especial. En realidad, pero, las reglas de etiqueta-dijo Lenah- -Yo no pertenezco a la alta sociedad así que, las reglas de etiqueta a mí no me afectan. ¡Quédate! -le dijo Jethro- Ella lo miró extrañada -¿Qué me quede? -preguntó sonriendo Lenah- -Yo tampoco estoy ocupado por el momento. Podemos ir a almorzar si quieres-preguntó Jethro- -¿A almorzar? ¿Así?- dijo señalando su ropa-dijo Lenah- -Sí. Ya te dije que las etiquetas sociales no van conmigo-dijo Jethro- -Ella parecía pensarlo por un momento, entonces dijo: -La verdad es que debería irme, pero, creo que un almuerzo me parece bien compartirlo con alguien que tuvo la cortesía de sacarme de aquella tumba -entonces dejó de sonreír y cambió de tema. -¿Qué hace usted aquí en Francia?-preguntó Lenah- -Juego béisbol en un equipo profesional francés -dijo Jethro- -¡Oh Sí! Ya recuerdo. Usted ya me lo había dicho ¿Cuánto tiempo lleva aquí? ¿No extraña regresar a casa?-preguntó Lenah- -Llevo tres años y regresar a casa no lo había considerado, hasta ahora-dijo Jethro- Lenah, se incomodó y entonces preguntó: -¿Hay algún teléfono que pueda usar? -Sí. Claro. Allí en la sala-dijo Jethro- -¿Se puede hacer una llamada internacional?-preguntó Lenah- -¿Internacional? Sí-dijo Jethro- -Es que mi padre ya debe saber que no llegué a dormir anoche a casa y probablemente ya tenga a toda la interpol buscándome. -Jethro sonrió- ¡entonces llámelo por favor! ¡No quiero ser acusado de secuestro ni mucho menos! -Ella fue hasta el teléfono que estaba en una hermosa mesa, adornada con un florero y flores frescas de colores tenues y muy diversas, con un gran espejo encima. Tomó el auricular y marcó los dígitos y mientras esperaba se entretuvo tocando los pétalos de las flores. Se sentía como el terciopelo, cuando escuchó que hablaron al otro lado de la línea- -Industrias Harper ¿En qué le puedo ayudar? -Miss Yener. Habla Lenah. -¿Lenah? ¿En dónde has estado? Tu papá ha estado muy preocupado… -Lo sé. Lo siento, por eso estoy llamando ¿Puedo hablar con él?-preguntó Lenah- -Sí. Ya te lo paso- pasó un minuto- -¿Lenah? -¿Papá?-dijo Lenah- -Sí, hija ¿Dónde estás? ¿Cómo es eso que no llegaste a dormir?¿Estás bien?-Preguntó el señor Harper, como siempre que no sabía de su paradero. Era sobreprotector. Le había tocado serlo después de la temprana muerte de su esposa y eso lo había llevado a ser un padre consentidor. No había nada que le negara a su hija, sin embargo, sabía que ella era una chica de principios férreos como él. -Si papá. Estoy bien. Ay ya sabes cómo es, las fiestas, los amigos-dijo Lenah- -Por favor no vuelvas a desaparecer así-dijo el señor Harper con tono algo autoritario- -Está bien, papá. No te preocupes-dijo Lenah -Aquí está Nikolay. También se preocupó mucho por ti… -Papá, por favor. No vamos a comenzar-dijo Lenah- -Lenah, sabes muy bien que tienes que cuidar de nuestro patrimonio. Habla con él -No quiero hablar con ese hombre, papá-dijo Lenah- Aló…Aló… Aló… Aló ¿papá? Lo siento. No escucho y diciendo esto colgó. Cerró los ojos. No había a dónde pudiera ir para escapar de eso-se dijo Lenah- -¿Todo bien?-preguntó Jethro a su espalda- -Sí - dijo ella volviéndose a verlo - No recordaba que era tan alto- dijo mecánicamente y luego se dio cuenta de que era una torpeza. -Él se echó a reír. -Vamos. Debes tener hambre-dijo Jethro- -Sí. Así es-dijo Lenah- Salieron y él la condujo hasta su auto y la llevó hasta el centro de la ciudad, donde había todo tipo de negocios de comida. -Escoge ¿Qué tipo de comida quieres?-dijo Jethro- -¿Puedo pedir pizza? -dijo Lenah con una sonrisita de niña y cuando terminó de comerla, le pareció que sabía gloriosa y tomó su jugo. -¿Cómo estaba?-preguntó Jethro- -Deliciosa. Muchas gracias. No sé si será el hambre o que nunca había venido a esta parte de la ciudad-dijo Lenah- -¿Y qué pasó? ¿No te llevas bien con tu papá?-preguntó Jethro- -¿Con mi padre? ¡Oh no! Es el mejor papá del mundo. Sólo que, por el momento, le preocupa que se aparezca un hombre pobre, que quiera robarme mi patrimonio, por lo que quiere que acepte casarme con un hombre que es de nuestro círculo social y tuvimos una fuerte discusión y yo me vine para acá y aquí estoy. Ese es el motivo de ir a la tumba de su madre-se dijo Jethro-porque siente que está siendo forzada a casarse con quien no quiere- -Ya veo ¿Y qué quieres tú?-preguntó Jethro- -Era primera vez en la vida que alguien le hacía esa pregunta y lo miró a los ojos…. -Interesante. Eres la primera persona que me pregunta qué quiero hacer yo- dijo Lenah mirándolo a los ojos y luego continuó: -Quiero ir a la universidad y estudiar ¿Es mucho pedir?-dijo Lenah- -No lo creo ¿Y tú amas a ese hombre con el que tu padre te quiere casar?-preguntó Jethro- -No realmente. Aunque eso no importa en mi mundo- Aunque mi madre sí se casó por amor. Ella luchó y no se dejó imponer el matrimonio arreglado por sus padres… -Entiendo- dijo Jethro mirándola con intensidad- -¡Oye! Debes llevarme a buscar mi auto-dijo Lenah- -No te preocupes. Yo te llevaré a tu casa, si ese es tu deseo y luego te mandaré el auto-dijo Jethro- -Está bien-dijo Lenah- -Vamos-_dijo Jethro- -¿A dónde?-preguntó Lenah- -A caminar, a ver, a disfrutar. Sin etiquetas, ni preceptos sociales, ni rutas definidas. Sólo para disfrutar porque sí¡ -dijo Jethro- -Le advierto Señor Wilson-dijo Lenah al levantarse y quedar frente a él y mirarlo desde su pequeña estatura con una sonrisa dulce- No se vaya a enamorar de mí. -¿Por qué? ¿Por qué no?-preguntó Jethro, acercándose a ella y poniendo su cara muy frente a la de ella - -Porque no soy libre de escoger a quién amar-dijo sin dejar de mirarlo a los ojos-así que, me quedaré un rato más con usted y luego me llevará a mi casa. -¿Y por qué no te quedas si es lo que deseas hacer?-preguntó Jethro- -Lo siento, pero no puedo -dijo Lenah sonriendo- -Se quedaron viendo un momento y Jethro decidió llevar las cosas con paciencia. Lenah era una joya y sabía que no iba a ser fácil, así que, debía ser paciente. Por lo que, comenzaron a caminar y pasear por lugares que Lenah nunca había conocido de París. Lugares, llenos de ambiente familiar y de historia, además de que Jethro la llevó a conocer a unos amigos que tenían una pastelería. El dueño se llamaba Pierre y saludó a Lenah dándole dos besos. Uno en cada mejilla, como es costumbre en los Europeos. En la pastelería, todo se veía delicioso, hasta que comieron unos ricos bizcochos y café. Luego, Jethro, la llevó a su casa y antes de que ella se bajara, le dijo: -Te invito a cenar. -No creo que deba -dijo Lenah-pero, la pasé muy bien. Me gustó conocer a tu amigo, Pierre. Además, esta noche debo estar en un restaurante con mis amigos a las 8. -¿Cuál?-preguntó Jethro- Ella se rio- Averígüelo- dijo y se bajó y se volteó y lo saludó con la mano y se volteó metiéndose las manos en los bolsillos. Jethro la miró alejarse con una sonrisa y entonces arrancó el auto.
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