· Hola! Se sugiere escuchar la canción: Lotus Flower de Havasi. Es un hermoso instrumental y es la canción que toca Lenah en el piano. Disfruten su lectura.
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· Jethro Wilson, entró en aquél lugar donde sabía que irían Lenah y sus amigos. Quería verla de nuevo. Conocerla y pasar más tiempo con ella. Quería tomarse un par de tragos. Venía de una sesión de práctica y quería relajarse antes de volver a casa y dormir. Fue hasta el final de la barra y aunque no quería ser reconocido por nadie, ni ser perturbado por fanáticos, unos reporteros se le acercaron y comenzaron a tomarle fotos. Era un gran pelotero. Sus números estaban bien y se había estado proponiendo regresar a jugar a la Liga Americana, pero la verdad es que se sentía muy cómodo en la Liga francesa. Afortunadamente, no tenía problemas de dinero. Podía darse el lujo de trabajar donde quisiera, pero por una vez en la vida, quería que algo lo sorprendiera.
En ese momento, la puerta del sitio se abrió intempestivamente para dejar entrar un grupo de jóvenes bastante escandalosos. No parecían maleantes, pues se veía por su ropa que eran niños bien, sólo un tanto malcriados. Jethro, estaba concentrado viendo al grupo, los flashes de las cámaras le hacían espabilar, cuando vio entrar a otro joven bien trajeado, atlético, pero más bien delgado que sostenía la puerta para que entrara una joven rubia con los ojos marrones más lindos que había visto. La forma como caían algunos bucles de su cabello a los lados de su rostro, la hacían ver muy atractiva en un vestido beige sin mangas con mucha pedrería cuya falda llegaba varios centímetros por arriba de sus torneadas y bonitas piernas. ¡Era ella! ¡Era Lenah Harper! Los reporteros, le dieron las gracias a Jethro por las fotos después de un rato y se retiraron.
No se había dado cuenta que la estaba mirando fijamente sino cuando ella lo miró con un gesto torcido en su boca al saberse deseable. Ella, le sonrió de manera chocante y altiva y se fue a sentar con sus amigos en los muebles que se encontraban cerca de la entrada de aquél sitio, pero Jethro ya no pudo contenerse de mirarla seguido y notaba cómo ésta se dio besos en la boca con el muchacho de traje y lo miraba con una sonrisa para provocarle celos, pero Jethro, habiéndose criado en un país como Sudán del Sur, sabía esperar su oportunidad de atacar como los leones en la selva y se mantenía serio e inexpresivo ante todas las muestras de afecto entre ella y el muchacho en cuestión. Luego, todo el grupo se levantó a bailar y ella lo hacía muy inapropiadamente con el muchacho, mirándolo a él con provocación.
Para la paz mental de Jethro, pronto dejaron de bailar. La chica se cansó de provocarlo y se fueron a sentar para beber sus tragos.
Estaban bebiendo champaña con mucha algarabía, ya tenían un rato con ellos allí hablando, cuando ella sintió una voz a su lado, muy cerca que le dijo:
-¿Bailamos?
Entonces ella se volvió a ver quién le hablaba y se encontró con una mirada fuerte y segura, para nada vacilante. Eso le gustó y ella tenía su sonrisa de medio lado que hacía cuando sabía que un chico gustaba de ella, pero sabía que no llegarían a nada con ella.
-Claro -dijo tomando la mano que le ofrecían y sus amigos se quedaron extrañados preguntándose quién sería aquél hombre con el que Lenah, había aceptado bailar, pues no parecía pertenecer a su círculo social.
-Cuando llegaron a la pista de baile, él se dio la vuelta con lentitud y sin soltarle la mano, la tomó por la cintura, mirándola a los ojos, ella no le rehuía la mirada, tampoco dejaba su sonrisa chocante.
-Quería preguntarte si te encontrabas bien – dijo Jethro y como ella se lo quedó mirando confundida, él agregó:
-La herida en tu frente. ¿Cómo sigue?
-¡Oh sí! ¡Estoy muy bien, gracias!
-¡No sabes cuánto me alegro! – dijo Jethro -
-¡Eres muy interesante! ¡Nunca había conocido un jugador de béisbol! - le dijo Lenah, riendo aún más, pues era mentira, ya que ella conocía y trataba a los jugadores del equipo de béisbol de su padre-
-Pues me alegro de ser tu amigo entonces -dijo Jethro-
-¡Tú y yo no somos amigos! –dijo Lenah –
-¿Y qué debo hacer para llegar a ser tu amigo? – dijo Jethro –
-No sé. Alguna acción especial – dijo Lenah, levantándose de hombros - ¡Eso lo veremos! ¡Hasta entonces, soy la señorita Harper para ti ¡ -dijo con su sonrisa chocante-
-Está bien - dijo Jethro, sonriendo también-
-¡Está bien! ¡Acepto tu reto! -dijo Jethro-
Terminó la música y ella se iba a regresar con sus amigos, pero él no le soltó la mano. Ella, le hizo un gesto como de interrogación, levantando las cejas, que él entendió perfectamente porque dijo:
-¡Me gustaría bailar otra canción!
Ella volvió a reír, negando con la cabeza y volvió a acercarse a él, con su sensual caminar, dejando ver sus piernas esbeltas y firmes, para seguir bailando.
-¿Por qué te molestas? Probablemente no nos volvamos a ver-Dijo Lenah -
-Probablemente no, pero, probablemente, sí. Así que, no estoy perdiendo mi tiempo y además me gusta cómo bailas-dijo Jethro insinuante-
-¡Eres chistoso y estás mintiendo! -dijo Lenah riendo con ganas -Yo sé que no bailo bien, pues, nunca me ha interesado realmente.
-Tengo mis momentos -dijo Jethro- ¿Y qué es lo que sí te interesa realmente?
-Muchas cosas -dijo Lenah levantándose de hombros- Practico muchos deportes.
-¿En serio? ¿Deportes? -preguntó Jethro visiblemente interesado- Eso es bueno
-¡Pero, no me refiero a deportes normales, sino a los extremos! ¡Todo me gusta al extremo! -dijo Lenah con tono peligroso y su sonrisa que hizo brillar los ojos de Jethro-
-Pues, siempre he querido practicar otros deportes-dijo Jethro- No es mala idea comenzar ahora.
-¡Lo siento señor Wilson! -dijo Lenah- ¡pero, conmigo, las cosas, no son tan fáciles!
Jethro, levantó una ceja y continuó:
-Ya veo. Tendré que ganarme el derecho a practicar deportes contigo. ¿Verdad?
-Tal vez -dijo ella levantando un hombro con coquetería-
-Está bien. ¿Y qué haces aquí? ¿Sola en esta hermosa ciudad?-preguntó Jethro-
-Ja…ja…ja…ja…- no estoy sola – dijo Lenah - estoy con mis amigos ¿Y qué hago aquí? De vacaciones. Antes de regresar a casa y tomar los cursos propedéuticos de la universidad-dijo Lenah-
-¡Oh! ¿Y qué piensas estudiar?-preguntó Jethro-
-No estoy segura. Por eso voy a tomar los propedéuticos y entonces sabré-dijo Lenah-
-¿Qué edad tienes? Lo pregunto porque pareces muy joven, pero hablas como una persona muy madura, que viajas sola por el sur de Francia -dijo Jethro-
-Mi padre siempre ha sido un hombre muy ocupado, por lo que siempre me enviaba a vacacionar sola con mis amigos. Además cualquier persona que sea mayor de edad puede hacer este bonito viaje - dijo sonriendo y soltándose de su mano, porque ya había terminado la canción y ella se dio la vuelta para regresar con sus amigos ruidosos, no sin voltearse para darle un último vistazo y ver que seguía allí parado mirándola caminar con un atisbo de sonrisa.
Jethro, se devolvió a su asiento al final de la barra a pedir otro trago y seguir observando a aquella hermosa chica, hasta que en un momento, vio que el galán de la chica fue a hablar con los encargados y señalaba hacia el piano, al parecer pedía permiso para tocarlo y le dijeron que sí, sólo cuando él señaló a la chica, entonces la fue a buscar a su puesto. Ella, le sonrió y dijo al principio que no, pero luego, Anthony se colgó de su brazo y la llevó hasta el piano.
Lenah, había estado muy divertida provocando al hombre sentado al final de la barra. Lo encontraba muy atractivo. Su mirada era muy sexy y seria pero Lenah, podía sentir que su corazón se aceleraba como si se tratara de un león a punto de atacar. No sabía explicar cómo ni por qué y la verdad es que nunca se había sentido atraída hacia un hombre de esa manera. Ni siquiera tenía novio. Anthony, era su mejor amigo y era gay, pero este hombre ponía todos sus sentidos a la máxima potencia y quería averiguar por qué.
Anthony se acercó para llevarla hasta el piano y aunque al principio se negó, luego aceptó porque vio que el hombre la seguía mirando, así que, comenzó a tocar una hermosa melodía que le había enseñado su madre desde que era pequeña. Siempre que la tocaba veía y recordaba claramente el accidente, donde ella había muerto. Tenía como 5 años e iba en la silla en el asiento de atrás y su madre iba cantándole canciones. Ella iba riendo, hasta el momento en que vieron el niño atravesarse por el medio de la carretera y su madre giró el volante para no atropellarlo y comenzaron a girar sobre la carretera sin control y venía un camión de frente, entonces su madre, se vino hacia donde estaba ella en el puesto de atrás y la protegió con su propio cuerpo y ella sintió que el carro dio muchas vueltas en todas las direcciones posibles. Escuchaba el metal retorcerse y un sonido que con los años identificó como los huesos de su madre quebrarse ante el peso de toda la fuerza del golpe. El vidrio se rompió y le cayó encima a ella y fue prácticamente el único traumatismo que sufrió. Cuando la gente de ese pueblo vinieron a ver si había heridos, dijeron que ella lloraba envuelta totalmente por el cuerpo de su madre. Hubo una época donde ella no podía tocar esa canción, porque era muy duro recordar ese momento, pero con el tiempo ella aprendió a tocarla sintiendo que ese fue el acto de amor más grande de una madre por salvar su pequeña hija y por eso, hoy en día lo toca y siempre se lo dedica a ella enteramente, para recordarla y sanar…
Los aplausos de los presentes, no se hicieron esperar cuando terminó de tocar.
Jethro aplaudió también. Pensaba que se veía tan dulce y tierna. Era una melodía triste que interpretaba desde el corazón, Jethro, pensaba cuánta tristeza se escuchaba en esas notas y se dijo que seguramente, se la dedicaba a un ser querido que había perdido. De alguna manera, él había logrado descubrir, que esa sonrisa de ella no era más que una farsa. Tal vez para proteger sus sentimientos más profundos de los curiosos y fingía una vida despreocupada con sus amigos. Era su escape de la gran tristeza que sentía en su corazón o al menos, eso fue lo que sintió al oírle tocar aquella melodía en el piano.
Luego Lenah, tocó piezas más bonitas y menos tristes. Su amigo Anthony le trajo una copa y se sentó junto a ella y comenzó a tocar a dúo, hasta que hicieron algo alegre…
Se rieron y tomó su copa, entonces miró hacia donde estaba aquél hombre y él levantó su copa mirándola desde su asiento en el bar y ella sólo le devolvió la sonrisa chocante y se escucharon los aplausos, más que todo de sus amigos. Lenah y Anthony, se levantaron y fueron a sentarse con el grupo y ella abrazó a Anthony como lo hiciera tantas veces y él la besaba en la mejilla, entonces ella se recostó de su pecho riendo, porque ella lo sentía como su hermano.
A Jethro, aquello no le hizo gracia y se tomó su trago de whisky de un solo golpe. Sentía celos de que otro la tocara, así fuese su mejor amigo. No quitaba la mirada de Lenah, quien en ese momento se volvió descaradamente a verlo y le dio a Anthony un beso en los labios y luego lo miró con su sonrisa.
-Quiere que me vaya-se dijo Jethro, mirándola con chispas de rabia en sus ojos. Ella sabía lo que le hacía. Los celos se le disparaban. - Quiere que me aleje de ella. Está acostumbrada a hacer eso para no dejar entrar a nadie a su corazón, pero yo no me iré. No hasta descubrir qué es esto que siento por alguien a quien acabo de conocer. Voy a demostrarle que yo tampoco soy fácil y que si quiero puedo llegar a ser muy terco, por eso me quedaré y después le partiré la cara al amiguito-terminó diciéndose Jethro con una sonrisa-
Como a las 2 de la mañana entró un grupo de 6 muchachos y comenzaron a ver a todas las chicas del grupo. Especialmente a Lenah y empezaron a mandar tragos a la mesa a donde estaban ellos, pero ella los dejó todos allí.
Jethro vio que el líder del grupo, un hombre rubio de aspecto frío se acercó hasta donde estaba Lenah y sus amigos sentada. Aquél hombre, la tomó de la barbilla y le levantó la cara sin el menor respeto. Ella, tomó los dos tragos que le habían enviado y se los echó encima. Entonces soltó la mano para golpearla y ella se agachó y terminó pegándole a su amigo Anthony, quien cayó al piso y ella se agachó a verlo si estaba bien y el hombre la levantó por un brazo y ella le dijo:
-¿Te crees muy hombre, Jet Bauer? ¡Tu padre se enterará de esto!
En ese preciso momento, Jethro intervino y lo volteó con toda su fuerza para que quedara frente a él y le estampó su puño en la quijada, por lo que cayó varios pasos hacia atrás sobre una de las jóvenes que estaban allí sentadas. Aquél hombre rubio se levantó componiéndose la camisa y mirando a Jethro con ojos fríos. Eran casi de la misma estatura. En ese momento, habló Lenah:
-¡Esperen un momento! ¡No quiero peleas, además llamarían a la policía y sería muy engorroso! – dijo Lenah, mirando al uno y al otro – ¡Nuestros padres se molestarán mucho, Jet! ¡Lo sabes! ¡Por favor, Jet, olvidemos esto! ¡Dejémoslo así! – dijo Lenah, mirando al rubio -
-¡Hagamos una apuesta! – dijo jet mirando a Lenah - si yo gano, beberás unos tragos conmigo, pero si tú ganas, te pediré disculpas a ti y a todos tus amigos.
-¿Y recogerás tu estúpido trasero para largarte de aquí? -dijo Lenah levantando las cejas-
Jethro la miró asustado ¿Qué era lo que pensaba hacer la señorita Harper ahora? Y comenzó a decir:
-¡Yo, no creo que debas aceptar ninguna apuesta con este tipo! -pero Jet lo interrumpió diciendo:
-¡Oh! ¡Pero sí aceptará! ¡Te lo aseguro! Entonces ¿Qué dices? –insistió Jet -
-¿Cuál será la apuesta?-dijo Lenah encarando al rubio-
-¿Drifting?-respondió Jet encarándola también, aunque ella era mucho más baja que él, incluso con sus tacones. Todos comenzaron a gritar, a reír y a silbar. Jethro, los miraba a todos preocupado, pero miraba especialmente a Lenah, quien todavía tenía la mirada retadora puesta en el hombre, hasta que este respondió:
-¡Claro que acepto el reto en Drifting! -dijo Lenah encarándolo-
-¡Muy bien! -dijo Jet - ¡vamos a los driftings! - y se volvió a sus amigos y gritó:
-¡A los driftings! - todos salieron dando gritos de alegría y emoción-
Lenah, se volvió hacia Anthony que se sobaba la quijada, diciéndole:
-¡Llama a tuercas y dile que vamos para allá!-
-¡Sí, jefa! -dijo Anthony, disponiéndose a hablar por teléfono- Por cierto, me encuentro muy bien, gracias por preguntar- dijo pero Lenah no le escuchó, porque le prestaba atención al pelotero -
-¿Tuercas?- preguntó Jethro, tomando a Lenah por un brazo- ¿Estás loca? ¿Qué piensas hacer? ¿Te das cuenta que si pierdes, tendrás que cumplirle tu palabra a ese tipo y yo terminaré partiéndole la quijada?
A Lenah, le enterneció la manera como aquél hombre, la cuidaba. Nunca había conocido a alguien que quisiera cuidar de ella más que su padre y de improviso lo tomó por el cuello y le estampó un beso en la boca y le dijo con una sonrisa:
-Muy bien, Jethro Wilson, si estás tan preocupado, entonces ven conmigo y sé mi copiloto. Así podrás cuidarme -dijo dando dos pasos hacia atrás mirándolo que empezaba a sonreír y se dio la vuelta, para caminar a su auto. Al salir, ya todos estaban en sus autos listos para arrancar y llegar juntos al barrio ubicado en el sur de la ciudad de Paris, donde a esa hora se realizaban los driftings, con grandes apuestas.
Lenah vio que Anthony, le hizo una seña con la mano, indicándole que tuercas los estaría esperando y se subió en el auto de una de sus amigas.
Lenah, se paró al lado del auto de Jethro Wilson y este se subió negando con la cabeza, porque todo eso le parecía una locura y abrió la puerta del copiloto para que Lenah subiera. Encendió el auto y comenzó a seguir a los demás que también gustaban de manejar a alta velocidad como Lenah y esta le preguntó:
-¿Tu auto tiene un buen seguro?
-¿Qué? ¿Por qué lo preguntas?
-Porque competiré con tu auto – dijo Lenah tranquila -
Jethro se sorprendió e hizo un gesto para hablar pero, entendió que era justo. Así que respondió resignado:
-Está bien -y vio a Lenah con su sonrisita triunfante, sabiendo que él no podía negarse. ¡Nadie le negaba nada! Era parte de su encanto y sabía que tenía a Jethro en la palma de su mano como a todos los hombres que se acercaban a ella. Simplemente, no se resistían, pero ella no les prestaba atención a ninguno, pues sabía que su padre la obligaría a casarse con alguno de su círculo social para proteger su patrimonio y que según su padre no cayera en manos inescrupulosas.
Llegaron a una calle donde estaban cuatro muchachos parados, dos en cada esquina, quienes eran los que vigilaban la entrada a las carreras. Al entrar, recorrieron 4 calles hacia abajo y luego cruzando a la izquierda estaba toda la locura de autos y competidores. Jacob se estacionó dijo:
Juro, que nunca había conocido esta parte. Esto es París Extremo¡-dijo Jethro mirando a Lenah
Ven conmigo –dijo Lenah y Jethro, caminó detrás de ella, hasta que llegaron con un muchacho que al parecer era experto en mecánica.
-¡Lenah! -dijo y se tomaron de las palmas de las manos.
-¿Qué me tienes?-preguntó tuercas-
-El auto que está allá -dijo Lenah señalando el auto de Jethro-