¡Una Gran Competidora!

2359 Words
· -¡Ok! Déjame ver, es un Mazda Rx7 Excelente. ¿Puedo ver el motor?-preguntó tuercas. Lenah se volvió a ver a Jethro y este abrió el auto con su llave y procedió a abrir el capó del auto, con lo que tuercas, se inclinó sobre el motor y Lenah sólo se recostó al auto para esperar que le dijera el resultado de su inspección y Jethro, se paró al lado de ella y le dijo: - ¿Es confiable? -¡El mejor! -dijo Lenah- En eso vieron a uno de los competidores, con un viejo Mustang rojo que rugía y fue a pararse en la línea de salida con tres autos más y luego vieron a Jet, con una majestuosidad de auto azul con un motor que rugía increíble, entonces tuercas le dijo a Lenah: Está excelente, en óptimas condiciones. -¡Genial! -dijo Lenah, viendo como tuercas cerraba el capó del auto y ella se volteó y le pidió las llaves a Jethro, quien se las entregó suspirando y viendo a Lenah subirse al auto, entonces Jethro, se subió en el asiento del copiloto. -En el drifting hay una regla que es la más importante -le dijo Lenah a Jethro- Siempre se debe usar casco y se acercó a él y le ajustó el cinturón y le sonrió, mientras Jethro, la miraba encantado por esa sensación de peligro excitante que ella emanaba y que lo embriagaba. Entonces apareció Anthony, cortando el momento. Le entregó a Lenah, un casco para ella y otro para Jethro. Se los pusieron y escucharon a Anthony decir. -¡Suerte Jefa¡ Lenah encendió el auto y probó el motor y las velocidades, luego probó el freno y lo hizo rugir tres veces. Jethro, no pudo evitar fijar su mirada en las sexis piernas de Lenah moviéndose para manejar los pedales –entonces, Lenah, se volvió a verlo con una gran sonrisa, sabiendo que Jethro, le estaba mirando las piernas, por lo que se inclinó un poco en su asiento para quitarse los hermosos zapatos de tacón alto, color nácar y entregárselos a Jethro, con una sonrisa pícara- -¿Puedes cuidarlos por mí, por favor? -Claro -respondió Jethro, sonriendo también de manera pícara, tomando los zapatos con la izquierda y con la derecha se aferró a la agarradera que estaba arriba de la puerta. -¿Será que aguantas hasta el final?-preguntó Lenah con su sonrisa chocante -Esperemos que sí- respondió Jethro- Porque, definitivamente, quiero volver a salir contigo. Oh! ¿Entonces, tenemos un verdadero contendiente aquí? -dijo Lenah con su tono chocante. -¡Siempre! -respondió Jethro con simpleza- No me dejo vencer fácilmente, especialmente, cuando el premio es tan….¡delicioso! Lenah, soltó una carcajada y dijo: -¡Nunca nadie ha podido ganar este premio! -dijo Lenah- -¡Ya veremos! -dijo Jethro mirándola con intensidad-y ambos, se pusieron los cascos. Lenah, fue a ubicarse a la línea de meta donde estaban los demás autos y les dijeron a cada uno en las ventanillas de sus autos, que serían tres calles hacia abajo, curva a la derecha, dos calles, curva a la derecha, dos calles y curva a la derecha, con lo que llegarían nuevamente a la línea de meta. Todos hicieron señal de haber entendido. Jethro miraba a los demás autos y a Lenah concentrada en el frente. En el Mustang viejo iba un hombre con aspecto peligroso, en el otro auto, iba una chica de cabello castaño largo, que le guiñó el ojo y a la izquierda, del lado de Lenah, iba un carro impresionante, cuyo conductor, era el rubio que los había desafiado en el restaurante y que miraba a Lenah, de manera provocativa, pero ella no le prestaba atención, entonces lo miró a él y endureció la mirada, como si odiara que él fuera al lado de Lenah. Y había un cuarto auto, con un hombre que tenía el cabello rapado de los lados y en el medio el cabello de punta como en algunos cascos romanos, de barba y muchos piercings y tatuajes. En ese momento comenzó la carrera. Hicieron la señal de partida, bajando una bandera blanca y todos los corredores habían acelerado sus autos al máximo para ganar distancia antes de hacer el primer derrape y Lenah, no fue la excepción. Jethro, se aferraba a la agarradera con su mano derecha y apretaba los zapatos de Lenah contra su cuerpo con la mano izquierda, con fuerza. Tenía que cuidarlos. Arrancaron y Lenah, tomó una excelente posición, sacándole ventaja al Mustang rojo que iba a su lado y adelantándolo, pues, si no lo chocaría al hacer el derrape, quedando en cuarta posición. Pasaron la primera calle y ella iba muy pegada del auto que iba adelante, el de la otra chica. Entraron a la tercera calle y vio que el de adelante se abrió para hacer su derrape, con lo que con mucha audacia, Lenah, decidió adelantarlo en ese momento y como en un compás de ballet, ambos carros giraron hacia la derecha, en una sincronía muy juntos pero sin chocar, Lenah, se concentraba en dar velocidad y sostener el volante hacia el lado correcto, parecía que la cola se le iba a salir de la carretera así que aceleró y patinó un poco, pero lo estabilizó y logró pasar el auto quedando ahora de tercera, aquí eran sólo dos calles y cuando vio que el auto en tercer lugar comenzó a derraparse, ella también lo hizo. Jethro vio que el auto que venía detrás de ellos, el de la chica, derrapó y casi choca su auto por lo que tuvo que frenar y Lenah, miró unos segundos esa situación pero se concentraba más en el auto de adelante. Ahora, iban derrapando juntos. Era el tipo con el cabello punk y barba. Iban derrapando juntos, Lenah, hundía el pedal del acelerador y movía el volante con pericia para mantenerlo estable junto al otro auto y de esta manera, ni se rozaban los autos. Al terminar la curva, aprovechó cuando el otro auto, se enderezaba de un pequeño deslizamiento y aceleró y lo pasó, justo cuando apareció una loma en la carretera y la velocidad hizo que los autos saltaran una pequeña distancia, con lo que debían cuidarse al caer, para no derrapar y perder la posición. Habían observadores de la carrera, por todo el circuito que iban recorriendo y gritaban y silbaban aupando a los corredores por los cuales, habían apostado. Lenah sabía que la gran mayoría apostaban por Jet, el rubio, quien siempre tomaba el primer lugar y ella era la segunda opción que escogían en sus apuestas, ya que la mayoría de las veces en las que Jett competía, ganaba, pero no esta vez, se dijo Lenah. Esta vez, ganaría ella, para quitarse de encima al tipo del restaurante que la molestó y por Jethro. No sabía qué le pasaba con él. No era de su círculo de amistades o de su clase social, pero le atraía jodidamente, por lo que sonrió mientras conducía, peligrosamente. Al aterrizar los autos después de la loma en la carretera, los autos que iban de cuarto y quinto puesto derraparon y chocaron con los postes que se encontraban fuera de la carretera. Jethro, miró el accidente, por el espejo retrovisor de la puerta. Se volvió a ver a Lenah, quien estaba concentrada en lo que hacía, por lo que no dijo nada y siguió aferrándose lo mejor que pudo. Ahora Lenah, iba de segunda. Eran tres calles antes de la última curva y aceleró al máximo, llegando a la recta, quedando junto al auto que iba de primero, conducido por el rubio, Jet. Se miraron por unos segundos y él le lanzó una mirada seductora y de quien es imposible de ganarle. Jethro, se imaginó que eso, encabronó a Lenah, porque cuando llegaron a la primera calle, ya venía el momento del último derrape y Lenah aceleró a la máxima potencia y viró el volante, con lo que si el otro auto no derrapaba, chocarían aparatosamente. Era el final, Jethro, se agarró fuertemente con su mano derecha pues con la izquierda llevaba los zapatos de Lenah, cuando vio que el otro comenzó a derrapar, pero Lenah, había tomado una ventaja, el derrape duró unos segundos. Venían a mucha velocidad y con delicadeza, derraparon por las dos últimas calles que faltaban, entonces, fue enderezando el volante, sin bajar la velocidad y terminó tomando el primer lugar, llegando con mucha velocidad a la meta, hasta que detuvo el auto completamente, mirando a Jethro. Este, se quitó el casco y ella también, entonces él le tomó la cara con las manos, dejando caer los zapatos y se besaron. Lenah, le sonreía, cuando se acercaron sus amigos a felicitarla y salió del auto descalza, para recibir las felicitaciones y choques de manos, de sus amigos y de todos los que habían apostado por ella. En ese momento, todos fueron haciendo silencio y abrieron espacio para dejar pasar a Jet, quien venía acercándose a ella, mirándola con intensidad con sus ojos azules y le dijo ofreciéndole su mano: -¡Felicitaciones! ¡Una gran competidora!- y el grupo entero de personas reunidas estallaron en una gran algarabía. -¡Muchas gracias! -respondió Lenah, estrechándole la mano y con su sonrisa chocante le dijo: -¡Creo que te faltó decir algo! Jet miró a cada lado para luego mirar a Lenah fijamente y con una sonrisa seductora dijo: -Lenah, estoy muy apenado por la manera en que los traté a ti y a tus amigos. Te pido disculpas. -Ok – iba a comenzar a decir Lenah cuando Jet la interrumpió: -¡Espera! Porque, todavía no he terminado y levantando sus manos en alto, dijo: -Lenah Harper, hoy has demostrado ser la mejor en drifting, has aceptado uno de mis retos y ganaste, y por eso puedo asegurarte que a partir de este día, no volveré a molestarte más, ni a ti, ni a tus amigos – lo cual dejó a Lenah y a todo ser viviente que acababa de escuchar las palabras de Jet llenos de asombro. Se podía escuchar un alfiler caer. Pero, de pronto todos volvieron a escuchar a Jet decir lo siguiente: Ahora tengo una gran curiosidad por saber si ganaste por mera casualidad o realmente, eres una competidora qué temer-dijo Jet con una sonrisa retadora- Jethro, observó que el tipo sostuvo la mano de Lenah entre las de él y dijo: -Pues, ¡NO lo averiguarás HOY! -dijo Jethro molesto y quitándole la mano de Lenah para tomarla él. -¡Qué lástima!-dijo Jet sonriendo y dándose la vuelta para retirarse- -¡Vamos a celebrar! – dijo Lenah y todos se subieron a los autos y Jethro, se acercó a Lenah y le ofreció los zapatos con una sonrisa torcida. Ella se los puso y se iba a voltear para volverse a subir en el puesto del conductor, pero Jethro, la detuvo parándose frente a ella y extendiendo la mano para pedirle las llaves del auto, las cuales, ella le entregó con una sonrisa y se volvió a darle la vuelta al auto, para sentarse en el asiento del copiloto. Jethro, arrancó el auto y esperó que los demás autos donde iban sus amigos, se pusieran en marcha y ellos quedaron de último, con lo que en una calle, él giró hacia la derecha y se alejó de allí rápidamente, recibiendo la mirada interrogativa de Lenah, quien comenzó a reírse negando con la cabeza, hasta que unos 15 minutos después llegaron a una especie de malecón, donde él se estacionó y ambos se bajaron y él vino rápidamente hacia ella a besarla, lo cual, se sentía increíblemente bien. Los besos de este hombre la ponían a millón, pero él no entendía que ella no era libre de amar. Su padre era quien decidiría con quién se casaría, por aquello de la protección del patrimonio familiar. Ella, no podía casarse con un Don Nadie, sin dinero o alcurnia. Era algo muy triste para ella, por lo que casi nunca se ilusionaba con ningún hombre de los que se le acercaban. -¿No entiendes? -dijo Lenah, en un momento en el que él paró de besarla para tomar aire y tomándolo de las manos que él tenía en su cara, continuó - Si te enamoras de mí, no podré hacer nada por ayudarte -dijo Lenah- -Él la miró y le tomó la cara entre las manos y la besó. -Ya no hay nada que nadie pueda hacer por mí, porque estoy enamorado de ti sin remedio -dijo Jethro- -¡Eres un estúpido! - le dijo Lenah, dándole una bofetada en el rostro- ¡Vas a sufrir!. Es por eso que yo no dejo a nadie acercarse a mí. Les toca pagar un alto precio y yo no quiero que nadie sufra por mi culpa-gritó Lenah- -Déjame a mi decidir eso ¡ - le dijo Jethro, volviéndola a besar- esta vez, ella lo abrazó- su primer beso. Aquí en Francia. Jethro, quien decidió saltar todas las barreras que ella le había puesto, para que no se enamorara de ella. -¡Qué estúpido eres! ¡No sabes cómo es mi padre! ¡Te volverá polvo, por el sólo hecho de no ser de nuestro círculo social, o si no, entonces, te rendirás! -dijo Lenah-cuando veas la cuota de sacrificio que tendrás que pagar, sólo por amarme. -¡La pagaré! –dijo Jethro y se abrazaron muy fuerte, como si hubiesen sellado un pacto y se besaron nuevamente -esta vez, ambos, con la misma pasión, sin guardarse nada. Lenah, se decía que no había tenido novio, simplemente, porque no había conocido a alguien lo suficientemente audaz, de retarla a ella, a su padre y a todo su círculo social y no sabía si tenía que ver con que él era beisbolista y devengaba un muy buen sueldo, pero, era como si los preceptos sociales para él no existieran y eso era una novedad en el mundo de Lenah, tan estereotipado por los preceptos y reglas que siempre le había impuesto su padre.
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