Pasó una semana y Elara no volvió a salir de su habitación, a pesar de que su herida estaba completamente sana usaba cualquier pretexto para no salir, incluso se negaba a ir a sus clases con Abazark.
—¿Qué quieres decir con que no asistirá a la presentación? —cuestionó Darius a su hermano —. Es por ella que se está haciendo, se llama “presentación de la reina”.
—Dice que aún le duele el pie —excusó Steven —. Aunque creo que es algo más.
—¡Por supuesto que es algo más! Se trata de hacernos la vida mis3rable.
Steven suspiró viendo a su hermano tan alterado, apenas recordaba esos días donde era muy tranquilo y sereno.
—Ella nos tiene miedo, Darius, lo sabes.
—No es nuestra culpa que no sepa ni como defenderse —señaló Darius —. Debió intentar sacar garras o colmillos, no pudo ni correr.
—Creo que no puede hacer nada de eso.
—¿Cómo no va poder hacer eso?
Darius se dejó caer en la silla, lo último que le faltaba es que a la impostora que le habían enviado empezara a hacerle la vida imposible. Ahora se negaba a solo aparecer en público, algo tan sencillo.
—Tiene miedo, Darius —le aclaró Steven al tomar asiento en la otra silla —. Ya sabemos que tiene sangre humana y que es muy posible que no sea hija del Alfa Alaric, así que es posible que ni siquiera tenga un lobo, debe ser alguna sirvienta.
—Solo la enviaron para que alguien la matara y tuvieran el pretexto perfecto para jodernos —refunfuñó el Rey —. ¿Qué tan bajo crees que sea su rango en la manada?
—Yo no lo sé —suspiró Steven —. Y habíamos logrado un avance con ella, estaba empezando a confiar en nosotros, pero con lo que acaba de pasar siento que hemos retrocedido… quizá estamos peor que al principio.
Steven recordó cuando Elara llegó y recibió la cesta de comida con agradecimiento, pero ahora, sus manos temblaron al recibirla, es como si ya no confiará ni siquiera en él. La situación del jardinero había sido incontrolable, su hermano logró sacarla viva de ahí, pero ahora ella había visto la verdadera naturaleza de los vampiros y ya no saldría de esa habitación.
No podía obligarla a salir, después de todo, eso es lo que haría alguien sensato.
—¿Crees que Damon sepa algo?
—¿Qué?
—Damon pasa mucho tiempo con ella y supongo que deben hablar, seguramente debió decirle algo.
—No deberíamos involucrar a Damon en esto —aclaró Steven.
—Haré lo que sea para deshacerme de esos lobos.
Darius no esperó una respuesta de su hermano cuando llamó a una sirvienta y le pidió ir por su hijo. Steven prefirió quedarse, lo que sea que Darius planeaba, era mejor tenerlo vigilado.
A los pocos minutos Damon se encontraba en la oficina de su padre, con las manos unidas y la mirada hacía abajo, últimamente su padre lo llamaba solo para regañarlo, así que intentaba recordar si había hecho algo que le molestará.
—¿Cómo está Elara? —preguntó Darius.
—Ahh… está mejor —titubeo —. Pero dice que aún le duele el pie.
Damon sabía que el pie de Elara ya estaba curado, pero ella le había pedido guardar el secreto porque no quería ir a la presentación o al menos la quería atrasar.
—¿Crees que le hace falta movimiento? Tal vez salir un poco y mover la pierna es lo que necesita.
—Yo creo que necesita descansar —se apresuró a decir el niño.
Steven decidió intervenir, no le gustaba como Darius llevaba la conversación.
—Damon, te hemos llamado aquí porque nos preocupa Elara —le explicó —. Queremos hacerla bienvenida al reino y tenemos que presentarla como la reina de los vampiros, este evento es muy importante y no puede faltar, puedes ayudarnos a convencerla que lo haga.
—No lo sé —titubeo —. Es que ella no quiere.
—Damon, sabes que como parte del linaje real muchas veces no queremos hacer algo, pero aún así lo tenemos que hacer. Recuerdas cuando tengo que irme a misiones.
—Sí, tío. Lo entiendo.
—Elara te dijo por qué no quiere hacer la presentación —intervino Darius —. ¿De que hablan?
—De nada, papá.
—Te permito pasar mucho tiempo con ella como para que no hablen de nada, ¿qué es lo que te ha dicho?
—No es eso.
—¿Ella no es lo que dice ser, cierto?
—Darius —le habló Steven, pero el rey no se detuvo.
—Damon, si te ha dicho algo, necesito saberlo ahora, tu reino podría estar en peligro.
—¿Qué?
—¡No! —exclamó Steven —. ¡Darius basta!
—Él tiene que saber algo, o debió descubrirlo, no es tonto —señaló y vio a su hijo directamente —. Tu lealtad es con los tuyos, Damon. Esa mujer no es parte de los tuyos, así que debes decirme la verdad. No es hija del Alfa, ¿cierto? ¿Qué es? ¿Una espía? ¿Una carnada? ¿Un infiltrado?
—No, no —negó Damon de inmediato.
—¡Darius, detente! ¡Darius! ¡Él es solo un niño!
Steven detuvo a Darius cuando empezó a caminar hacía el niño, se interpuso para que no pudiera llegar cerca, en el momento que Steven lo empujó. El rey vampiro reaccionó y retrocedió.
—Damon, puedes irte —le habló Steven.
Damon lo dudó, su padre se veía alterado, últimamente se veía así todo el tiempo y desde la llegada de Elara era aún peor. Tal vez él creía que Elara era alguien mala, pero él sabía que no era así y podría aclararlo sin dar demasiados detalles.
Se detuvo cerca de la puerta.
—Ella me dijo que su padre… el Alfa Alaric la tenía encerrada en una habitación desde que nació y que no conocía nada más.
Ambos vampiros miraron al pequeño. Fue Steven quien habló.
—¿Te dijo por qué?
Damon encogió los hombros.
—Creo que no le caía bien a su papá —respondió, no les iba a decir más, sería traicionar la confianza de Elara —. Por favor, no le digan que yo les dije, pero ella no es una espía y nada de eso, creo que… —se detuvo, miró a su padre y se arrepintió de lo iba a decir —... Nada… es todo lo que sé.
“Creo que su padre no la quería”, Steven estaba seguro que esa era la frase que Damon iba a usar.
Cuando el pequeño salió, Darius y Steven se vieron.
—Entonces es un hecho que el Alfa Alaric si es su padre —mencionó Steven.
—Y sea cual sea el motivo, la envió aquí a morir —terminó Darius.
¿Qué pudo haber hecho Elara para que su padre la tuviera en exilio y luego la enviará a morir? Ahora tenía más dudas y no tenía ninguna respuesta.
—¿Y ahora qué vamos a hacer? —dudó Steven —. No podemos dejarla a su suerte.
—No lo haremos —aseguró Darius —. Alaric quiere hacernos ver como los monstruos y no lo vamos a hacer.
—No te estoy entendiendo.
—La vamos a entrenar para que sepa defenderse y haremos la m4ldita presentación, seguiremos con nuestros planes.