MIENTRAS TANTO EN EL PASILLO... Afuera, el aire estaba cargado de electricidad estática. Ginna se limpiaba el labio, mirando a Carter con los ojos inyectados en veneno. —Bájala, Carter. Suéltala ahora mismo. Esta basura no merece que la cargues —ordenó Ginna con tono sibilino. Carter, con una mueca de aburrimiento, soltó a Sofía. La joven se enderezó el vestido, temblando pero con la mirada fija en su enemiga. Ginna se acercó a Sofía, invadiendo su espacio personal, y le susurró con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. —Disfruta tus últimos momentos de valentía, perra estupida. Tu hermana es una mujer muerta caminando. En cuanto Victtorio se canse de su cuerpo, yo misma le cortaré el cuello mientras tú miras. No durará una semana en esta casa. Sofía no lo pensó tdo el miedo acumula

