— Sé perfectamente en dónde estás metido, y tienes exactamente dos horas para estar en mi casa. Y te quiero solo... deja a tu 'acompañante' en donde se te plazca, pero no vengas con ella. ¿Entendiste? — me dijo. Me tensé al instante de escuchar su maldita voz. ¿Cómo demonios se había enterado de que yo estaba aquí? ¿Acaso el infeliz estaba siguiéndome o algo por el estilo? — Mal nacido — musité. — Y más te vale que me hagas caso o ya verás — dijo y colgó. Apreté con fuerza el celular que estaba mi mano. Cerré los ojos y traté de estar calmado, pero se me estaba haciendo imposible. Sentí una suave mano apoyarse en mi hombro, me giré a verla, y era ella, Em. — ¿Qué sucede? — me preguntó preocupada. Solté un suspiro y acaricie su mejilla. — Debemos irnos — dije y bajé mi mano para a

