cuarenta y ocho

2131 Words

La miré fijo a los ojos y sentí una pequeña presión en mi pecho. — Creo que sí — le dije. — ¿Crees? — dijo confundida. — Mamá, la verdad es que nunca me pasó algo así. Yo... — Eres un don Juan – me acusó con indignación. — Sí, puede ser... — ¿Con cuantas mujeres has estado? — me preguntó. —Mamá, ¿no crees que...? — Contéstame, Adrien. — sentenció con firmeza. Sonreí ante su enojo. Siempre quise que mi madre me regañara. — No lo sé – contesté. — ¿Cómo que no lo sabes? — No, no lo sé. Nunca me puse a contarlas. — Oh, eres un desconsiderado, mujeriego. No puedo creerlo... — Mami, ya no me regañes. Sabes que solo tú me interesas — le dije poniendo mi mejor cara de niño bueno. Ella me miró bien y sus ojos se humedecieron. Sonrió y volvió a abrazarme. — Aún consigues comprarme — d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD