Impotencia

2011 Words
Alexandra Regrese a la cafetería, entre a mi oficina, sabia que mis amigos querían saber que había pasado pero no estaba preparada para decirles que todo había sido un fracaso. Cerré con llave, camine hasta el escritorio y tome la foto de mis padres, en ella estábamos mis papás, Bruno y yo éramos muy felices no se en qué momento todo cambió. Alexandra —Perdón, se que estoy fracasando, que esto no era lo que querían, pero les juro que lo estoy intentando, les juro que no voy a dejar que me quiten la mitad de esto. Colocó la foto en su lugar, y me siento en el sofá poniendo mi cara en mis rodillas y ahí comence a llorar de importancia, es de las pocas veces que me siento derrotada. Unos toquidos me sacan de mis pensamientos, seco mis lágrimas, me pongo de pie para abrir la puerta. Lili —Cariño te encuentras bien, puedo saber que fue lo que pasó. Alexandra —Paso que fallé, les fallé voy a perder la mitad del patrimonio de mis padres y todo gracias idiota de mi hermano. Lili —No te dieron el préstamo verdad. Negué con la cabeza y me deja de caer de rodillas ella me abrazó solo con ella me permitía hacer esto llorar eres la única persona con la que podía permitirme ser débil. Alexandra —No en el banco no quisieron darme otro préstamo hasta que no liquide el que estoy pagando actualmente. Lili —Pero si aún nos falta más de la mitad. Alexandra —Eso es lo malo aún falta más de la mitad para pagar ese préstamo necesito hacer algo para cuando llegue el nuevo dueño poder decirle que le compro su parte pero sin dinero cómo lo hago. Lili —Y por qué no vas a hablar con el sujeto digo o sea no creo que le interese la mitad de este lugar no se ha presentado aún y estaba pensando que si vas a hablar con él y llegas a un arreglo para ver si le puedes ir pagando lo que tu hermano le debe. Alexandra —Tu crees que quiera, digo tienes razón el sujeto no ha venido, quizá solo acepto los papeles para recuperar su dinero. Lili —Una vez escuche decir a Bruno que ese sujeto estaba podrido en dinero, no creo que a alguien como el le interese este lugar. Me puse de pie y seque de nuevo mis lágrimas. Alexandra —Tienes razón voy a ir a hablar con el no pierdo nada, me daré un baño e iré hasta ese club a buscar al sujeto que le vendió Bruno. Mi amiga me dio mas ánimos, ella tenia razón, no pierdo nada con hablar con ese señor. Después de un rato baje a la cafetería y me dirigí hasta donde estaba Lili y Julián. Alexandra —Como me veo. Lili —Amiga por dios te ves hermosa. Julián —Estas segura que solo vas a conocer al nuevo dueño. Alexandra —Claro que sí no pienso en otras cosas Si me arreglas así fue solo para que viera que no soy una vagabunda o algo por el estilo. Ambos alzaron las cejas no entendía por qué solo llevaba. un pantalón de vestir ver de botella algo entallado, un top blanco que me llegaba un poco arriba del ombligo, un blazer n***o y unas zapatillas del mismo color, mi maquillaje era ligero nada pronunciado solo me puse un poco de rubor una sombra ligera algo de rímel y gloss en los labios no entendía de qué se sorprendía. Alexandra —Oigan me ven como si nunca me arreglara acaso siempre ando fachosa. Lili —No es eso amiga para nada es eso te lo juramos solo que sí estamos acostumbrados a verte con la el pantalón n***o holgado, tu filipina blanca y ese gorro que no deja apreciar tu hermoso cabello. Alexandra —Es el atuendo que debo utilizar para no quemarme con las cosas pero bueno me voy deséenme suerte. Tome mi bolso y salí de la cafetería paré un taxi y le di la dirección del lugar a dónde iba solo espero que se sujeto quiero hablar conmigo. Eitan Estoy en el club checando unos documentos antes de salir a conocer a la propietaria de la otra mitad de la cafetería cuando de nuevo vine a mi mente esos hermosos ojos avellana y ese dulce aroma cereza y menta con el cual me topé en la mañana, una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro al recordar como aquella mujer quería zafarse de mis brazos. Daniel —Pagaría lo que fuera por saber quién fue la persona que te hizo sonreír por un instante. Eiden —No sé de qué estás hablando yo no sonríe. Daniel —Hay cuñado sé muy bien lo que vi mejor dime por la chica de la mañana que sonríes así. Eiden —No digas tonterías, no se de qué chica estás hablando, mejor deja de hablar esas cosas y vámonos necesito cerrar hoy el trato con la hermana de Bruno. Daniel —Que te hace pensar que esa mujer quiere vender su parte del edificio que te interesa tanto por lo que sé y platicó una vez Bruno su hermana adora la cafetería que está en ese lugar. Eiden —Quizá no quiera vender pero le hare ver que es lo que más le conviene. Daniel —Y como harás eso, digo quizá si se vea presionada por la mitad del edificio pero por la cafetería no tanto ya que esa es toda de ella. Eiden —Ese lugar no me sirve si no es también con la cafetería, necesito todo el edificio completo. Daniel —Solo espero que la mujer quiera vender y no tengamos que recurrir a ninguna de tus tácticas. Eiden —Yo también espero que no se niegue a vender, no sé quién sea la mujer y créeme si no fuera por el mi interés con ese lugar tampoco me interesaría pero si se niega a venderme su parte del edificio le cerraré las puertas por completo, hasta obligarla que venda todo. Camine hasta el elevador privado entramos presioné el botón de la recepción, al salir me topé con alguien que jamás pensé que lo volvería a hacer. Alexandra —Una disculpa. Eiden —Otra vez usted. Era la misma chica de la mañana, sus ojos maron de nuevo se volvieron a intensificar no deseaba apartarla de mí no entiendo por qué esa sensación de tenerla tan cerca sin siquiera conocerla. Alexandra —Usted. Eiden —Que hace aquí, a quien busca. Alexandra —Si me Disculpa eso a usted no le interesa solo espero a que hora se me suelte. Me dijo mientras me empujaba logrando que la soltara, ella entro rápido al ascensor. Daniel —Mira pero qué casualidad te volviste a encontrar con la chica de la mañana. Qué hará aquí?, a quien vendrá a ver? diablos porque estoy pensando en ella. Daniel —Oye te estoy hablando. Eiden —Que, cosa. Daniel —Que te pasa, estas en otro mundo, llevo rato hablándote. Eiden —Necesito que me investigues quien es la chica, su nombre, edad, que hace a que se dedica y lo mas importante que es lo que esta haciendo aquí y con quien vino. Daniel —Crees que vino a ver algún jugador o empleado. Eiden —Espero que no. Salí del lugar y subí a mi auto, solo espero que no sea novia de ninguno de los hombres que trabajan aquí o de alguno de los perdedores que acostumbran a venir a perder su dinero en mi club. Alexandra No puedo creer que me volví a topar con ese tipo, por fortuna ahora si me dejo pasar y no hizo lo mismo de la mañana, salgo del elevador y camino hasta la oficina que se supone es del hombre al que vengo a ver. Me acerco a un escritorio ahí estaba una mujer, es guapa, rubia algo platica, me ve de arriba a bajo como si fuera un bicho raro. Coni —Busca a alguien. Alexandra —Si busco al señor Eiden Smith. Coni —Si vienés a buscar trabajo lamento decirte que ya se ocupo el puesto del aseo. Que dijo esta tipa. Alexandra —Mire señora, no vengo a buscar ningún empleo, el asunto por el cual vengo a ver al señor Smith es por negocios, solo dígame si se encuentra o no. Coni —Soy señorita y ya le dije que no, y si no viene a otra cosa ya se puede ir, tengo mucho trabajo. Alexandra —Bien le podría dejar mi número y decirme que mi visita es relacionada al edificio de la calle Coleman. Coni —Si. No dijo nada mas, ni yo tampoco, me di la media vuelta y para salir de ese lugar, al entrar al elevador note un botón que decía casino, lo apreté, quería ver el lugar donde Bruno había perdido todo. Eiden Llegamos a la cafetería, al entrar pude ver que el lugar era algo concurrido, caminamos hasta la barra ahí una mujer como de unos veintiocho años nos atendió. Lili —Gustas ver la carta, guapo. Daniel —Quiero un tiramisú y un capuchino clásico. Eiden —No vinimos a comer, busco a la señorita Alexandra Brown. Otro sujeto se acercó hasta nosotros. Julián —Quien la busca y para que la quieres. Volteé a ver al sujeto y después a la mujer de la barra. Eiden —Soy Eiden Smith el nuevo dueño de la mitad de este lugar y vengo a verla para hacer negocios con ella. La mujer me vio como si fuera algún demonio o algo. Julián —Ella no esta. Lili —Para ser preciosos, Alexa fue hacia su casino para hablar con usted, en este momento debe de estar llegando. No lo podía creer, esa mujer estaba en mi casino y yo aquí. Eidan —Genial, vámonos quizá todavía la encontremos. Salí del lugar, necesitaba llegar al club para hablar con esa mujer. Daniel —Oyes espérame, porque tanta prisa. Eiden —Me interesa mucho este lugar y entre mas rápido hable con esa mujer, mas rápido podre comprarlo. Daniel —No creo que este todavía en el club, mejor regresemos y la esperamos en la cafetería mientras comemos uno de esos postes que se ven deliciosos. Eiden —Deja de ser un glotón y ya vamos, haber si aun esta en el club esa mujer Daniel subió a regañadientes, manejo hasta el club, al llegar le pregunte a Coni si había venido a buscarme la señorita Brown, la muy tonta la dejo ir sin que ella le diera un número de teléfono, ni nada. Entre a mi oficina dando un portazo, me dirijo al mini bar y me serví un trago de whisky. Daniel —Así que no dejo ningún número de teléfono. Eiden —No, ya mañana iremos otra vez a esa cafetería haber si ahora sí la encontramos. Daniel —Mmm no, mañana no se puede, tenemos que estar en el club de Glasgow, volvemos hasta el fin de semana. No puede ser tengo que espera hasta la próxima semana para ver a esa mujer. Me pare de mi silla y camine hasta el ventanal que daba al casino, tome un trago de whisky mientras veía a la gente jugar. Eiden —Bien será hasta el lunes, trata de conseguir su número y citarla a primera hora dile que me urge hablar con ella. Daniel —Y si no quiere. Eidan —Vendrá, si sabe lo que le conviene vendrá Daniel —Pues si tu lo dices, la contactaré, algo más. Eiden —También quiero la información de la chica del elevador. Daniel —Esa también la tendrás el lunes. Eiden —No la puedes tener antes. Daniel —Sin su nombre es mas difícil así que te toca esperar. Eiden —Si no hay de otra esperaré. Algo me dice que valdrá la pena la espera.
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