Mi celular repica dentro de mi vestido con una vibración continua que me indica claramente que ha caído un mensaje nuevo, por lo que me inclino con agilidad y lo saco de inmediato para averiguar de quién puede ser a estas horas. Deslizo la pantalla y descubro que se trata de mi madre... Un momento, ¿mamá me escribió? La sorpresa me asalta en el acto; debe ser que pasó algo urgente o una eventualidad en la casa y por esa razón me está escribiendo en medio de la noche. Abro el chat apresuradamente y veo que me ha mandado un par de fotografías adjuntas. En la primera foto sale mi papá sentado cómodamente en el sofá, comiendo con ganas una generosa porción de pasta con salsa roja servida en un plato hondo mientras mantiene la mirada fija en la televisión; la otra imagen es prácticamente idénti

