La idea de Chris es una locura, pero la presión social me está hartando. Adonde quiera que voy un paparazzi me acosa, parece que los famosos no tienen muchos chismes que revelar, ahora les gusta acosar a los políticos o en su defecto a sus hijos. Les he llamado la atención porque soy hijo único y en mi han encontrado a un supuesto “soltero codiciado”, que no me siento para nada así, de hecho, no pienso en eso de la soltería, no tengo ningún interés en tener una relación con alguien, pues no me siento solo, estoy muy feliz con la vida que llevo.
Me atrevería a decir que estoy perfectamente bien y no me interesa estar en una relación, pero de que estoy harto lo estoy, en todas partes me persiguen y, por si fuera poco, mis padres, mi mamá la gobernadora y mi padre Bruce Waker, que, por el simple hecho de ser millonario, administrar sus negocios de Ron y quesos, además de ser una persona sumisa, basta para que también me presione, pues lo que diga mi mamá, eso se hace. Paullet Waker es de armas tomar y no pierde un segundo en recordarme que necesito una pareja, siempre con la historia de que quiere nietos, pero todos sabemos que quiere que la prensa me olvide para que su campaña no se vea manchada. Está buscando reelegirse como gobernadora o escalar a otro puesto, por lo que no quiere que se hable de su único hijo en el noticiero de las doce.
—Ja, ja, ja en ese archivo que tienes hay cantidad de personas que morirían por la oportunidad, incluso la misma Jessica daría la vida por ese momento.
—¡Jessica! —exclamo, porque la había olvidado.
Ella estudió conmigo en la escuela de medicina, es anestesióloga y mi amiga, pero según Christian se le nota en los ojos que tiene interés amoroso en mí. No quiero salir con alguien a quien le guste y darle falsas esperanzas, tampoco con personas que puedan dar mala reputación de mí, porque si los medios se enteran estaría acabado, además de mi madre, soy el CEO de esta clínica dental y en algún punto los negocios de mi familia pasarán a mis manos. Jessica podría enamorarse de mí, por lo que la descarto para salir conmigo. Necesito alguien que no tenga interés en mí, que me mire con indiferencia, que yo no le interese en lo más mínimo.
—Será mejor que atiendas a tu “amiga”.
—Debes hacerlo tú, estoy pensado en lo que me propones, aunque mejor desiste de la idea, iré solo y que el amor me dé una bofetada cuando guste.
—No puedes aparecerte solo, de hecho, si mal no recuerdo, ella dijo que no te quiere soltero en su casa y tu madre es de temer, además no lo hagas por ella, hazlo para que las aguas se calmen y puedas estar en paz.
—¿No crees que me acosaran cuando me vean con una novia?
—Si, pero después ya no serás interesante para las chicas porque estarás ocupado y los tabloides tendrán que fijarse en mí.
—Ja, ja, ja —reímos a carcajadas.
—Iré a atender a Jessica, pero si no quiere, no le obligaré.
—¡Por favor! Antes de irte debo decirte que, si acepto hacer lo que dices, tendrás que ayudarme.
—¡A todas contigo hermano!
—Mi madre es especial, lo hace para presionarme.
—Y deberías coger la presión, tienes veintinueve años.
—¿Y tú qué? ¿A tu edad estas casado?
—No, pero he tenido novias hermano, ¿Notas el plural? Ja, ja, ja.
Veo el folder que contiene el archivo de Rebecca y las palabras de Christian comienzan a trabajar en mi cabeza. Ella es una mujer inteligente, le he ayudado con su dentadura, quizás me haga el favor de acompañarme a la cena, pero no tengo las agallas de preguntarle ni ella aceptaría algo así, siempre hemos sido muy formales, de todos modos, no tengo ningún interés sentimental en ella, pero la persona que elija debe aceptar que le pague o de lo contrario no funcionaría.
—¿Sabes qué Chris? Puede que tengas razón, después de todo en tu experiencia las novias te han dejado muchas cenas en las que tienes que pagar y nada más, pues ni te llaman y eso es justo lo que necesito.
—Al menos salgo, pero yo no soy el tema, debemos buscarte una novia lo antes posible.
—¿Qué opinas de Rebecca?
—¿El patito feo?
—No le llames así, ya tiene su dentadura casi perfecta.
—Si, pero ¿Qué se hace con el acné, los lentes de la abuela, esos brakets, el amarillo en sus dientes, el pelo descuidado y grasoso? ¿Qué hacemos con esa ropa de los ochenta o mejor dicho sesenta? No sé hermano, hay mejores opciones.
—Pienso en ella porque no me gusta, tampoco le atraigo, pues a penas me saluda. Creo que no soy su tipo, muestra mucha indiferencia cuando estoy.
—Eso sí, ella no es como las demás que se ponen locas cuando estas cerca, aun así, su aspecto no es lo que te conviene, la chica está muy fea.
—Lo de los brakets lo soluciono yo, esa dentadura en un mes quedaría más blanca que la nieve, pero todo lo demás es un poco complicado.
—Sigamos pensando en alguien que no le gustes, ella no parece ser buena opción, además es muy formal, dudo le motive el dinero.
—Está bien, pensemos en alguien más en el almuerzo, a ver qué se nos ocurre. Las cosas en las que me pones a pensar, amigo, son un problema.
—Te estoy salvando el pellejo, ya verás que saldrás ileso y nadie se complicará.
Narra Rebecca:
Estoy muy agradecida del Dr. Waker. Cuando me atreví a ir a uno de sus operativos después de verlo en la televisión, no pensé que el resultado sería más allá de una limpieza bucal. Hoy tengo empleo gracias a él, porque me devolvió un aspecto normal a mi boca. La verdad es que no tengo con qué pagarle, aunque aspiro a poder ejercer mi carrera algún día y pagar todo lo que él invirtió en mí.