Rebecca mira el interior del vehículo con total sorpresa que pareciera que nunca había estado dentro de un lugar así. Muevo mi brazo derecho para poner música, luego intento buscar mis lentes de sol y por error rozo su rodilla, acción por la que ella se asusta. —Uh —dice. —¿Qué pasó? —pregunto. —Nada, es que me asusté cuando movió el brazo. Empiezo a arrepentirme de esta tontería del contrato, no sé qué tan loco debo estar para ofrecer llevarle a casa y con semejante intensión. —¿Sabe a dónde vamos doctor? —No, por supuesto que no, espero me dirijas a tu casa. —Bien, pues tome la siguiente calle. Conduzco siguiendo sus instrucciones hasta llegar a su casa. De entrada, el sector es algo diferente a los lugares que frecuento. Se nota que necesita algo de atención, recogida de basur

