Ha mencionado la palabra problema, esta es mi oportunidad para descubrir si tiene dificultades monetarias. La cosa es que no sé cómo introducir el tema, debo ser creativo y nunca he sido bueno para esas cosas, usualmente las mujeres se me ofrecen y yo rechazo o acepto, pero esta vez me toca a mi ofrecer y no es exactamente conquistarla.
—¿De qué problemas hablas, Rebecca?
—De nada doctor, fui muy sincera, a veces me pasa que digo lo que pienso sin meditar.
—Usualmente no hablamos, todo es muy mecánico, estoy tratando de ser más amable con mis pacientes.
—¿Más amable? ¿Le parece poco todo lo que ha hecho? Me ha devuelto a la vida, yo no tengo con qué pagarle a usted porque el dinero no lo pagaría, a pesar de que aún no tengo.
—Creo que no he hecho la gran cosa.
—Antes de usted ayudarme con mi dentadura yo no tenía una vida, en la esquina, la universidad, en todos lados era el hazme reír, ahora soy hermosa gracias a usted. Me dicen dientes de lata, pero cuando me quite los brakets habrá valido la pena todo y es mejor ser diente de lata y patito feo, a ser el caballo, la yegua y otros sobrenombres. Usted sabe que mis dientes no me permitían cerrar la boca, estaba como un animal, usted ha hecho un milagro, me dio esperanza y lo poco de autoestima que tengo es gracias a eso.
Escucharle decir eso me hace sentir bien y a la vez extraño. Ella agradece y es cierto, sin embargo, la veo y sigue siendo un patito feo, quizás si le ofrezco la idea de Chris le esté haciendo un favor al ayudarla a transformarse. Su dentadura va por buen camino, su cutis está horrendo, su ropa especialmente anticuada y desgastada, zapatos que ya no deben ser llamados así, parecen otra cosa de los viejos que son y ni hablar de su cabello. Me parece hasta repulsiva la idea de aparecerme con ella delante de mi madre, pero si uso la imaginación y mejoro todo eso con mi mente, lo que veo es a una mujer hermosa y gracias al respeto que me tiene, no se enamorará de mí, es perfecto para que me dejen en paz con mi soltería. Después de un tiempo puedo dejarla y los medios encontrarán otra cosa de qué hablar.
—¡Doctor! Doctor Waker —escucho esa voz que me llama.
—¿Si?
—¿Escuchó lo que le dije?
—Disculpa, me fui un momento pensando en algo tonto ¿Qué decías?
—En resumen, le decía que usted me cambió la vida, no me hubieran dado trabajo con el aspecto que tenía, pues estaba espantosa. Todo lo que soy y tengo se lo agradezco.
—No tienes que agradecer nada. ver el progreso en ti es suficiente paga, además de que eres una paciente muy obedientes.
—Me gustaría hacer algo para agradecerle ¿Le gustan las galletas?
—¿Galletas?
—Si, puedo hornear algunas para usted.
No quiero galletas, quiero que seas mi novia por contrato ¿Cómo le digo algo así?
—Eh si, las galletas estarán bien.
—¿Va a chequear mis brakets o ya me tengo que ir?
—¿Por qué?
—Usualmente la consulta tarda poco si sólo es ver cómo voy y usted no me ha dicho ni que vaya a la camilla.
—Disculpa Rebecca, estoy distante. Es que tengo un problema y quizás me puedas ayudar, pero no sé cómo decírtelo.
—Puede decirme lo que usted quiera doctor, ojalá yo poder ayudarle y así no sentir que me da todo gratis. Me haría sentir bien poder hacer algo por usted ji, ji, ji —sonríe como tonta ofreciendo su ayuda.
Escuchar sus palabras me llenan de seguridad, pero la verdad no creo que podamos andar agarrados de la mano para pretender ser novios, su aspecto es muy difícil de querer. Suena superficial, pero no puedo mentir, está muy rara.
—No te preocupes Rebecca, ya encontraré la manera, de todos modos, no aceptarías ganar dinero así.
—¿Dinero ha dicho?
—Pasa a la camilla para ver cómo van esos brakets.
Se pone de pie y se acuesta en la camilla. Le paso el enjuague y mientras lo toma deja que gane su curiosidad.
—¿De qué dinero habla doctor? Dijo que no aceptaría dinero ¿A qué se refiere?
—Una tontería. Usa el enjuague, escupe y abre la boca.
—Gr, gr, gr —enjuaga su boca.
—Stup —escupe.
—Ah —abre la boca.
Verifico que los brakets estén bien colocados, que estén apretados y que la higiene bucal este adecuada.
—Muy bien Rebecca, puedes escupir, eso será todo.
—Stup, stup —escupe.
—Doctor perdóneme, no quiero ser intrusa, pero en serio me da mucha curiosidad. Tengo el problema de ser curiosa también, y usted me ha dejado a medias, me mata la intriga y quiero saber si no le molesta.
—En poco tiempo vamos a retirar esos brakets, blanquearemos tus dientes, te daré retenedores y tendrás una dentadura perfecta. Estos años de arduo trabajo y cirugías han valido la pena.
—Estoy eternamente agradecida doctor. Ya dígame lo del dinero y en qué le puedo ayudar para que me dé un poco de paz —suplica mirando por encima de sus lentes, apretando los labios y frunciendo el ceño.
—¿Qué tal si te llevo a casa y te explico allá?
—Eh ¿A mi casa?
—¡Si! Si no te molesta, es que aquí no quisiera que me escuchen.
—Yo no sé si usted quiera entrar a mi casa, estoy segura de que no es un lugar como el que usted acostumbra a visitar.
—¿Qué me dices? ¿Por qué es humilde no me gustará? Es una casa, no debe ser difícil o diferente.
—Bueno, pues vamos, pero es muy diferente.
Tomo el teléfono y llamo a Christian.
—Iré a llevar a Rebecca a su casa ¿Puedes cubrirme? Será breve.
—Por supuesto que puedo, todo por la operación patito feo ja, ja, ja.
—Ay Chris, gracias, ya deja de llamarlo así.
Termino la llamada.
—Vámonos —le digo.
Saliendo del consultorio nos topamos con Jessica.
—Alex, mi querido —saluda besándome en la mejilla.
—Muac, muac —me besa en la mejilla izquierda y en la derecha.
—Hola Jessica ¿Cómo estás?
—Bien. pasaba por aquí, ahorita Chris dijo que no estabas.
—En realidad no estoy, ya voy de salida. Ella es Rebecca ¿La conocías?
—Oh ¿Ella es la chica proyecto?
—No le llames así, es a quien he ayudado con su dentadura.
—Mucho gusta señora, soy Rebecca.
—Es señorita y ya escuché tu nombre que Alex me lo dijo, gracias.
—Bueno, vamos de salida, te veré luego.
—¿A dónde vas?
—Llevo a Rebecca a su casa.
—¿Cómo? ¿Desde cuándo llevas a tus pacientes?
—Ella no es cualquier paciente.
—Ji, ji, ji, soy especial para el doctor ji, ji, ji —agrega Rebecca.
—¿Especial?
—Te veo luego Jessica, tengo que aprovechar que aún no hay muchos pacientes para mí y Chris lo puede manejar.
—Pero yo venía a… —le dejo con la palabra en la boca y camino hacia delante.
—¡Luego te llamo! Voy rápido —exclamo.
Caminamos a mi vehículo, me llama la atención que estando dentro, Rebecca no abre la puerta ni entra de inmediato. Me desmonto para ver qué pasa. Ella está parada frente a la puerta.
—¿No vas a entrar?
—Es que no sé cómo, nunca he subido a un vehículo como este.
—No lo vas a romper, esta es el manubrio, es como una perilla, pero la abres sacándola. Solo debes hacerlo así y abrir.
—Clac —abro el vehículo y ella entra.
Doy la vuelta y aún no puedo creer lo que acaba de pasar, esta muchacha nunca estuvo en una SUV como esta, es algo muy nuevo para mí.