Después de aceptar la invitación de Christopher, procedí a alistar las cosas que llevaría y aproveché el tiempo que tenía para leer uno de mis tantos libros de romance, tóxico y un tanto sobrevalorado, pero que así tal cual, me gustaba. Obviamente no me iba a ir a un pueblo solitario solo a sacar a luz sus secretos como una detective, tenía vacaciones y hobbies por alimentar, que se representaban en mi cuerpo para saciar su hambre con comportamientos que no eran usuales en mi, al igual que lo hacían las cosas nuevas. Como si una persona diferente llegase a reemplazar a la que estaba siempre, para dar la vuelta al libro, literalmente. ¿Eso que me pasaba era vivir?, digo, no había pasado nada en mi vida más interesante, que desde que había llegado a ese pueblo extraño, que en realidad no te

