Tragué saliva, tomando mis manos fuertemente encima del abrigo color marrón; nerviosa y con indicios de dolor en mi pecho. Cuando estaba llegando, sentía que se iba a salir mi corazón y mis pulmones empujaban el aire. No podía distinguir entre la realidad y una pesadilla. Por que si, estaba sometida a una pesadilla que decidí por mis vacaciones, pero los sentimientos eran reales. No tenía palabras, no tenía pensamientos racionales, estaba distorsionada, sorprendida, asustada y sobre todo, confundida y dolida. Sentía cada palpitar de mi corazón bombeando, no sabía si era por el silencio o por que estaba realmente afectado, que intentaba no explotar, pero cualquiera que pudiese tocarme, lo sentiría. Su cuerpo apareció desde las sombras de la fría y oscura celda de la comisaría, mientra

