Lo primero que intenté hacer, es separarme del cuerpo que me tenía cautiva en los brazos y por un momento pensé en sacar el taser que guardaba para quien me fuese a ser daño, pero en absoluto me importaba si me tocaba hacerlo con Christian. Se estaba comportando muy extraño y ahora me estaba abrazando, o atrapando, alguna de las dos, aunque no podía verle la cara. Un momento. Así no huele Christian. Espera, ¡¿que?! ¿Como que así no huele Christian?, ya parezco acosadora. Saqué mi cabeza del agarre y unos ojos verdosos me veían con una sonrisa desde su altura, por lo que pude relajarme de inmediato. Oculté el taser en mi bolsillo trasero de nuevo, con una sonrisa de vergüenza, ya que estaba por dejarlo inconsciente a un electrocutazo. —Me asustaste —dije, rodeándolo con mis pequeñ

