Observé a mi amigo a mi lado, quien parecía no muy concentrado con la clase que estaba dando el profesor y revisaba cada tanto su celular. Achiné los ojos, tratando de ver que estaba buscando en ese celular y se dió cuenta de mi. Se incorporó de golpe y trató de disimular, pero lo conocía lo suficiente, como para saber que algo estaba pasando y no podría dormir conmigo misma, hasta averiguarlo. El profesor nos dejó una pausa, ya que teníamos tres horas seguidas con él y en cuanto salió del salón, me deslicé en mi silla hasta quedar al lado de mi amigo, tomándolo por sorpresa. —¿Que sucede contigo?, dímelo ya —lo miré fijamente, dejando en claro que no había opción para escapar. —¿De que hablas? —Vuelve a preguntar eso y te daré una respuesta no muy agradable. Sueltalo ya, ¿que te pa

