XXXIX

1271 Words

Su fuerza era irrefutable y sinceramente, viniendo de Christian, ya no me sorprendía, sin embargo, me sorprendía su abrazo. Si hubiese sido Christopher, quien recordar su presencia me causaba tristeza, me habría sentido diferente, menos hostil y confundida, por que sabía por qué lo hacía, pero de él no tenía la menor idea de que le pasaba o si algo le pasaba. —Christian sueltame —dije, tratando vagamente de soltarme. Mi cuerpo era relativamente traicionero, iba en contra de mis desiciones. —¿Y si no que? —preguntó con la voz grave, un tanto somnoliento. ¿Por que me parecía dulce? —Me voy a soltar a las malas, así que coopera —volví a amenazar, sin embargo, nada lo hizo mover. —Quedate otro poquito, Emma —abrí los ojos como platos, sorprendida. —¿Que? —lo miré al rostro, pero seg

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD