La arena bullía de anticipación cuando Amara se colocó en el centro del hielo. El suave murmullo del público era un fondo reconfortante para sus pensamientos acelerados. La actuación de esta noche era importante, una oportunidad para demostrar el progreso que había logrado durante semanas de práctica incansable. Cerró los ojos, se concentró, dejando que el aire frío y la suave y familiar sensación del hielo la calmaran. Al comenzar la música, Amara se dejó llevar por la fluidez, con movimientos gráciles y controlados, cada salto y giro como si fuera algo natural. Se sabía la rutina de memoria, había practicado cada movimiento hasta que se había convertido en parte de ella, como el latido de su corazón. Pero esta noche, había una oleada extra de energía en su actuación, una chispa que no p

