Amara no esperaba ver a Liam esa noche, pero al salir de la pista, refrescándose tras un largo entrenamiento, lo vio apoyado en las gradas, con su silueta medio iluminada por las tenues luces del estadio. Observaba la pista vacía con una mirada contemplativa que parecía extrañamente inusual en él. Estaba acostumbrada a verlo sereno, siempre sereno y seguro de sí mismo. Pero esa noche, había algo diferente: una pesadez en su postura que la hizo detenerse. "¿Liam?" gritó, sin saber si estaba interrumpiendo. Levantó la vista, sobresaltado, como si lo hubieran sacado de sus pensamientos. Una pequeña sonrisa cansada se dibujó en su rostro y asintió en su dirección. «No esperaba ver a nadie aquí tan tarde». Ella se acercó a él, con curiosidad. "Podría decir lo mismo de ti. ¿Todo bien?" Se ri

