Capitulo 11: Consejos de un viejo amigo

1537 Words
Nahomi Me lavo las manos luego de quitarme el overol de trabajo, peino mí cabello en una cola alta y retoco mí maquillaje, luego de lavar mis dientes, Gina se marchó hace un rato, por lo que aproveche luego de comer terminar el cuadro que había estado pintando cuando ella me interrumpió. La presentación de arte se acerca y agradezco a Dios tener casi todo listo para ese día, solo faltan unos cuadros más para concluir con el tema que traigo a coalición en la exhibición, me inspire en mí vida en todo la bueno y en todo el dolor que he atravesado a lo largo de mí existencia, trato de proyectar las emociones vividas a flor de piel, dejando al desnudo mí corazón, estás obras son muy diferentes a las que estoy acostumbrada hacer, me causa nervios no agradarle a los visitantes como espero, pero la aprobación de Gina me deja más tranquila, ella es muy buena analizando obras, y estás aunque no están terminadas la semana impresionaron bastante. Apago la luz del estudio y subo las escaleras que me llevan a la galería, entro a mí oficina y busco mí bolso con mis pertenencias, cierto la puerta de esta y voy hasta la recepción donde me encuentro a Marie observando algo con las manos sosteniendo su rostro y sus codos siendo soporte sobre el escritorio. — Todo en orden— llamo su atención y ella se espanta. — Señorita Nahomi — dice algo alterada. — ¿Estás bien?— le pregunto y ella se confunde con sus palabras. — Todo … No… Es que— frunzo el ceño y decido dejarla tranquila. — Ya me voy — le expreso. — ¿Enserio?— dice una voz masculina detrás de mí y provoca que mí corazón se acelere, despacio doy la vuelta y mis ojos no pueden creer lo que estoy viendo — quería poder ver a mí artista favorita — dice él y en mis labios se instala una sonrisa. — ¿Aarón?— digo y él me abre sus brazos a modo de saludo afectuoso, lo recibo en los míos estrechando lo contra mis costillas — ¿en verdad eres tú?— le pregunto. — A pesar de los años, sigo siendo yo Nahomi, él mismo Aarón — me dice y le sonrío. — Que alegría que estés aquí— le digo. — Supe de tu exhibición de arte y no quería perdérmela— me dice y yo levanto una ceja. — ¿Tienes asuntos laborales en Londres cierto?— le digo. — Y eso también — responde. — Tu vida es tu trabajo, solo vives por trabajar — le digo ya que él es obsesivo con el trabajo que realiza. Aarón es economista financiero, trabaja en una importante empresa y realiza viajes por asuntos de trabajo en todo el mundo, la última vez que lo vi estaba comprometido con una hermosa Chef colombiana. Le sonrío y niego con la cabeza, le pregunto a Marie y le indico que me espere un momento, para despedirme de mí jefa. Toco dos veces la puerta de la oficina en esta sucursal de mí jefa, y está me indica que puedo pasar. — No tienes que venir a despedirte de mí, solo lárgate a tu casa y duerme— me dice ella tan pronto entro, ella está en su mirada fija en la computadora. — Gracias por el almuerzo — le agradezco su amabilidad. — Ajam— se limita a decir. Gina tiene un genio difícil, pero es muy persona sincera y frontal, al principio cuando la conocí no lograba entenderme bien con ella ye la pasaba enojada y frustrada, pero luego nos fuimos conociendo y he aprendido a tolerarla. — Nos vemos mañana, llegaré temprano para— le expreso, pero ella me corta las palabras. — No volverás hasta que pasen dos días— me dice — No has dormido ni comido bien, tienes ojeras de mapache en el rostro, tu cabello es un desastre y ni hablar de tus uñas — me corta — tomarás estos dos días para hidratarte e ir a un spa y tener mucho sexo con el novio que tienes — termina por decir y siento dolor cuando menciona a Cristian, obviamente ella no sabe la ruptura de nuestra relación y por el momento es mejor que así permanezca, hasta que pase la exhibición de arte. — Tienes razón — me limito a responder. — Por cierto, un sujeto te busca, no soy tu secretaria, pero lleva toda la tarde dando vueltas en la galería y preguntando por ti. — Si, gracias ya lo vi, es un viejo amigo — contesto. — Ajam— dice sin ganas. Al volver a la recepción, Marie y Aarón están hablan y sonriendo, nos despedimos y salimos a la calle. Aarón me pide llevar mí bolso y yo me niego, pero él insiste y termino por darle mí bolso. — Estás muy hermosa Nahomi— me abre la puerta de su auto y yo lo abordo. — ¿Cómo está tu esposa?— le pregunto y él conduce en silencio. — Te refieres a la prometida que me voto un par de días antes de la boda— me dice y yo lo miro un poco sorprendida. — La última vez que te vi estabas a punto de casarte— le digo. — La última vez que yo te vi, recuerdo haber comprado todos tus cuadros de tu última exhibición — me dice y yo frunzo el ceño. — Eso no es cierto — le digo. — Claro no estuve aquí, un socio me ayudó a conseguirlos, necesitaba ocupar mí mente en algo y recordé que tenías una exhibición de arte, pero no estaba en Londres, así que ubique a un contacto y le pedí el favor — me dice. Recuerdo que hace unos meses atrás tuve la dicha de que todos mis cuadros se vendieran por un empresario adinerado, eso fue cuando Anika llego a Londres. Resulta que Aarón estuvo detrás de esa bendición, pero eso no responde a mí pregunta. — ¿Por qué no se casaron?— investigo — era obvio que ambos se amaban. — Eso creí yo, pero ella no podía soportar mis ausencias y yo no puedo dejar de hacer mí trabajo — me expresa. — Eso no tienes sentido, habían podido buscar un punto medio, llevaban algunos años viviendo juntos y la llevaban bien— le digo y me evalúo a mí misma, pues no actuó según lo que predico. — Las cosas a veces no son como parecen Nahomi, teníamos peleas constantes, pasaban mese sin vernos, creo que no estábamos preparados para dar ese paso y ella como siempre al ser la más madura de los dos, se dio cuenta a tiempo. Doy vueltas al tenedor en el plato, envolviendo la pasta que no me llevo a la boca, Aarón dice cosas que no logro alcanzar a escuchar bien, ya que mis pensamientos no dejan de proyectar la imagen de Cristian. Le echo mucho de menos, quisiera ir a buscarlo y decirle que fui una tonta, que lo amo demasiado y que no quiero que nos separemos nunca. — Y tu novio, ¿Esta bien?— pregunta y yo levanto mis ojos a los suyos. —¿Qué?— pregunto. —Cristian, ¿así es como se llama?— indaga. — Nosotros ya no— digo con dificultad, él fue sincero conmigo al hablarme de su compromiso fallido. — ¿Es reciente?— me pregunta y yo asiento con la cabeza y él pone su mano por encima de la mía sobre la mesa del restaurante en donde me trajo a cenar — ¿Lo amas?— me pregunta. Mis ojos se llenan de lagrimas — Si, pero— le digo. — ¿Él, no te ama?— me pregunta con el ceño fruncido. — De echo, si, ambos nos amamos, pero a veces el amor no es suficiente — le digo. Salimos del restaurante y él como todo un caballero propone llevarme a mí casa y yo como estoy algo cansada accedo y lo invito a pasar, es tarde de la noche, y él tiene que trabajar temprano, pero no sé cuando pueda volver a verlo. Le muestro el departamento y nos sentamos en el sofá a tomarnos un te inglés, es mí favorito. — ¿Por qué?— de repente dice Aarón — dijiste que ambos se aman, pero que a veces esto no es suficiente, ¿Qué es eso? Claro si no estoy siendo impertinente — me dice y yo remuevo mí te con la cuchara para incorporar la leche tibia. — Ambos tenemos los mismos sueños, pero uno de nosotros no puede hacer que el otro lo cumpla — le expreso en pocas palabras, ya que no quiero redundar mucho en el tema. — Y no pueden cambiar de sueño — me dice y yo lo miro — la vida está llena de cambios y adaptaciones, a veces creemos querer o anhelar algo, y nos afanamos tanto que cuando no lo podemos lograr nos frustramos y no nos detenemos a ver qué la vida quiere que cambiemos de perspectiva, para ampliar nuestros horizontes.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD