Vigo ¡Maldición! ¿Cómo es posible que no pudiera controlar mis impulsos? Ahora lo arruiné todo, Yelena no quiere verme después de lo que pasó y me siento terrible porque mi fue mi culpa. ¡Carajo, soy un imbécil! Todavía recuerdo el momento más feliz de mi vida junto a ella, hasta que apareció esa mujer... El día que dejé a Yelena en la academia me quedé contrariado ante la situación. Tenía ganas de besarla, pero no me atreví a hacerlo por temor a lo que fuera a pensar de mí. Sin embargo, luego de ese encuentro repentino nos hemos visto ocasionalmente en el club y hemos conversado. A medida que la conozco me he dado cuenta de que es una chica muy dulce y a la vez decidida; con ganas de trabajar y de luchar por lo que quiere. Sinceramente, no puedo creer que haya aceptado quedar conmigo

