Vigo. La situación con Yelena se me ha escapado de las manos. Ahora no quiere verme y mucho menos hablar conmigo. He hecho lo imposible para que me escuche y continúo sin tener resultado. No entiendo lo que pudo haber pasado para que tomara la decisión de alejarse de mí. Pensé que todo estaba aclarado con el tema de Natascha, le expliqué lo que había ocurrido y di por hecho que estaba conforme con mi explicación; por lo visto me equivoqué. Subimos al auto e inmediatamente noto que Yelena está molesta. Me acerco a ella y le sonrío esperando un gesto de vuelta de su parte, pero es inútil. —Vigo, ahora no. Por favor llévame a la academia. Asiento y pongo en marcha el auto. Cuando ya hemos avanzado varias cuadras decido aclarar la situación antes de que piense lo peor. —Yel, escúchame l

